Javier Darío Restrepo, el zumbido del oficio

- 08 de octubre de 2019 - 00:00
El maestro de periodistas, la semana pasada, en el último Festival Gabo. Hace tres años recomendó “ponerse del lado de la gente durante las protestas”.
Tomado de fundaciongabo.org

El mayor experto en ética periodística de la región ha dejado un legado en varios libros. Sus recomendaciones abordan la era digital y la protesta social.

En las redacciones de periódicos de América Latina suelen presentarse dilemas éticos a diario. Y uno de los referentes en ese tema, la ética, era el periodista colombiano Javier Darío Restrepo (1932-2019), quien falleció el domingo pasado en Bogotá.

Fue columnista en los diarios El Tiempo, El Espectador, El Colombiano y El Heraldo y, durante 19 años, dirigió el Consultorio Ético de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, creada por el Nobel Gabriel García Márquez (1927-2014).

Fue de una frase del autor de Crónica de una Muerte Anunciada, precisamente, que Restrepo extrajo el título del libro que publicó en dos volúmenes (2004 y 2017).

García Márquez dijo que “La ética no es una condición ocasional, sino que debe acompañar siempre al periodismo, como el zumbido al moscardón” y Restrepo explicó que en ese tema “nadie es juez de nadie, salvo de uno mismo, porque solo uno sabe las motivaciones y circunstancias de sus acciones”.

Hasta 1960, Restrepo había sido sacerdote. Una pareja de jóvenes lo habían escuchado en la radio, y le pidieron de favor que los casara. Pero “la curia de Bogotá rechazó la solicitud que había hecho para casar a un par de universitarios de la Nacional”, le contó al diario El Espectador en 2014.

La ilusión de ejercer esa actividad pastoral fue bloqueada por religiosos, “burócratas” que lo veían apegado a la comunicación y, como “nadie puede pasarse la vida jugando en dos canchas al tiempo”, decidió dedicarse a la periodística desde ese momento y hasta su muerte.

“Incluso esa mañana, a pesar de que estaba enfermo, se sentó a leer el periódico. Luego se sintió tan mal que tuvieron que llevarlo al hospital”, le contó su hermana, Cecilia Restrepo al periódico El Colombiano.

El cronista barranquillero Alberto Salcedo Ramos −quien comentó el segundo volumen de El Zumbido y el Moscardón hace dos años− escribió en su cuenta de Twitter que las “formas amables” de Restrepo, “en un país crispado como Colombia, podían enviar el mensaje de que era blando. Era un hombre sabio que no necesitaba la estridencia para defender con firmeza sus convicciones”.

Restrepo solía decir que “el buen periodismo no lo hacen ni los pasivos ni los resignados” y un día Salcedo Ramos le contó que le parecía sospechoso que los filósofos dudaran y los periodistas afirmáramos. La respuesta fue que “Cuando a un periodista se le acaban las preguntas, ha entrado en un estado de decadencia profesional”.

El Consultorio Ético de la FNPI recibía preguntas sobre el oficio que, en Colombia, ha tenido a 130 periodistas asesinados en las últimas tres décadas, como parte de un conflicto que también cobró la vida de tres reporteros ecuatorianos, secuestrados en Esmeraldas y asesinados en territorio vecino, en 2018.

¿Cómo mantener el rigor periodístico en la era de la inmediatez digital?, era una pregunta que se leía entre las líneas de las últimas consultas. Restrepo resumía sus conclusiones diciendo que “el periodismo que sobrevivirá es el que sea excelente”.

Mientras se inauguraba la FNPI, hace 24 años, un Código de ética era divulgado entre sus estudiantes a través de un “taller de ética, aunque parecieran términos contrapuestos”, recordó Restrepo hace cinco años.

Ese dilema lo resolvieron en compañía del propio García Márquez, quien les comentó a los estudiantes la forma en que escribía Noticia de un Secuestro (1996).

“Nos contó que había tenido que leerse todos los comunicados de ‘los extraditables’. Esos comunicados estaban escritos por Pablo Escobar”, le dijo Restrepo al periodista Julio César Guzmán, el 6 de octubre de 2014.

García Márquez sorprendió a sus contertulios con la observación de que Pablo Escobar era un buen escritor. “Teníamos un pacto de silencio que nos impedía convertir en noticia tamaña afirmación (...), pero Escobar utilizaba las palabras precisas, las ubicaba en el lugar indicado y obtenía el efecto que se proponía. Las tres condiciones para ser un buen escritor”, sentenció Restrepo.

El zumbido en la cobertura de protestas sociales

A mediados de 2016, mientras en Oaxaca (México) se reportaba el asesinato del periodista Elidio Ramos Zárate, el Consultorio de la FNPI recibió inquietudes como: ¿Para qué sirve el periodismo durante una protesta?

Restrepo comentó que “hay que tener claro para qué se hacen las informaciones, si quien las hace se pregunta qué puede hacer para ayudar a entender lo que está pasando; el proceso”.

En el programa “Defensor del Televidente” (Canal 1) concluyó que las audiencias también tienen que cumplir un papel: “averigüen de qué lado está quien hace las informaciones, si son un policía más cuando lo ideal es estar al lado de la gente”. (I)   

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