Jaime Zapata retrata la sensualidad en "Trazos íntimos"

- 23 de septiembre de 2018 - 00:00
Jaime Zapata tiene predilección por representar el cuerpo humano, en especial el femenino. En los últimos 3 años, debido a que su vida se desarrolla en tres ciudades (París, Montpellier y Quito), lo que le deja menos tiempo que antes, se dedica a hacer pinturas intimistas en las que retrata a personas cercanas a él: compañeras de piso, colegas de trabajo, su nieta e incluso a sí mismo.
Foto: José Miguel Cabrera Kozisek / EL TELÉGRAFO

El artista quiteño presenta en galería Imaginar Casa de Arte su primera exposición en Guayaquil. Se trata de una serie de retratos en los que las modelos son personas cercanas.

El artista quiteño Jaime Zapata inauguró el pasado jueves su última exposición, la primera en Guayaquil, titulada Trazos íntimos. La muestra, que se exhibe en la galería Imaginar Casa de Arte, reúne pinturas realizadas en los últimos tres años, en los que Zapata ha producido a un ritmo acelerado. Su vida entre París (donde reside), Montpellier (donde vive su último hijo) y Quito (donde mantiene un taller), le deja menos tiempo del habitual para pintar un cuadro.

La cercanía de las modelos con el pintor es la que le da nombre a la exposición. Trazos íntimos se compone de una colección de retratos en los que las modelos son personas cercanas al pintor: dos asiáticas con las que compartió departamento en París, una chica con la que trabajó en una obra de teatro, e incluso su nieta, quien modeló para él con un traje de bailarina, pintada cuando lo fue a visitar a Francia.

Este último cuadro fue pintado sobre el lienzo de otra que ya estaba lista, un desnudo que el artista a veces se arrepiente de haber desechado. En especial en un mundo en el que el almacenamiento digital permite que las personas prácticamente no tengan que borrar nada.

Zapata explica que la razón es que el desnudo que había pintado se sentía un poco incómodo. Una idea que concuerda con lo que explica la crítica de arte María Inés Flores en el texto curatorial de la exposición: “Zapata privilegia el retrato, más allá del simple parecido, para llegar al carácter”.

También hay dos autorretratos del artista en la muestra, ambos pintados en la misma clave que las otras obras: exhibiendo mucha piel y retratando el cuerpo humano, en su caso, el de un hombre de 60 años.
Iniciado en la pintura a finales de la década de los setenta, Zapata es un artista que se pliega a las corrientes modernas y clásicas del oficio, como el romanticismo, el impresionismo o el realismo. En su texto, Flores lo define como un artista “emancipado de la seducción de las corrientes de moda, que asedian al pintor ahora más que en ninguna otra época”.

Autor de obras figurativas, Zapata se reconoce como un artista plástico, alejado de lo contemporáneo. “Soy lo menos apegado a las tendencias actuales”, explica este pintor con una trayectoria de 40 años, en los que ha ido madurando su trazo en función de las nociones técnicas de la pintura clásica, y que ha hecho de la figura humana el centro de su trabajo; uno que carga de mucha sensualidad.

“Soy bastante cercano a la emoción, a la parte sensorial”, explica Zapata, quien relaciona su fascinación por la figura humana con el hecho de ser un latinoamericano que vive en Francia. “Es difícil que los europeos sean sensibles, han vivido y superado guerras, en cambio nosotros somos menos racionales y más instintivos”.

Durante la exposición estará a la venta un libro que recoge una selección retrospectiva de 30 años de carrera de Zapata realizadas en el periodo 1977-2007. La portada del libro es el cuadro La Conquista, realizado bajo pedido de la Unesco para participar en la Feria Sevilla ’92.

La muestra Trazos íntimos estará abierta al público hasta el próximo 5 de octubre en la galería Imaginar Casa de Arte, localizada en Circunvalación Sur #407 y Ébanos, en Urdesa Central.

Puede ser visitada en el horario de 09:00 a 19:00, de lunes a viernes, y 09:30-17:00, los sábados. (I) 

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