La Fundación Cisneros Fontanals muestra los 'Imperios de lo plural'

- 01 de diciembre de 2018 - 00:00
La única ecuatoriana que integra esta muestra es Manuela Ribadeneira, quien presenta “Horizontes artificiales, instrumentos de reflejo”, una obra en la que la artista despliega sobre una mesa rectangular instrumentos de navegación.
Foto: Fernando Machado / El Telégrafo

Algunas de las más potentes y radicales obras que integran el acervo de la institución, más conocida por su acrónimo CIFO, se presentan paralelamente a la XIV Bienal de Cuenca, en el Museo de la Ciudad.

Celia y Yunior es una pareja de artistas cubanos que, para producir su obra, han llegado al punto de casarse y divorciarse hasta seis veces para develar cómo el matrimonio en su país es una institución cuyo fin no siempre es el compromiso amoroso, sino más bien el interés lucrativo.  

Este dúo de artistas contemporáneos integra Imperios de lo plural, una muestra de la Fundación de Arte Cisneros Fontanals (CIFO) que expone a algunos de los más radicales y complejos artistas que integran su colección, y que se realiza paralelamente a la XIV edición de la Bienal de Cuenca, en el Museo de la Ciudad (Gran Colombia y Benigno Malo).

“Colinas” es la videoinstalación con la que Celia y Yunior participan en esta muestra comisariada por Jesús Fuenmayor, actual curador de la Bienal de Cuenca y que entre 2012 y 2015 fue director-curador de CIFO.

La propuesta de los cubanos parte de la administración del conocimiento generada en la Universidad de La Habana a lo largo de su historia.

La obra, en la que aparece un muro de concreto tras el cual se proyecta un video con colinas que van desapareciendo, demandó de una investigación sobre el surgimiento y desaparición de facultades en la Universidad de La Habana, así como de las posiciones y estrategias de la política de educación gubernamental en los momentos de esos cambios.

“Nuestra motivación es comprender cómo fue en el pasado y es administrado en el presente el conocimiento y, por tanto, cuáles han sido las políticas intelectuales seguidas en nuestro país”, comentan los artistas.

Todas las obras resaltan por su complejidad expositiva (hay bibliotecas infinitas, paredes que hablan, muros de sal o espacios que no existen), así como por su relato crítico en relación a la política, el territorio, la identidad o la cultura.

La pareja de artistas cubanos Celia y Yunior presenta la videoinstalación “Colinas”, en la que cuestionan los vacíos del sistema educativo de su país.La pareja de artistas cubanos Celia y Yunior presenta la videoinstalación “Colinas”, en la que cuestionan los vacíos del sistema educativo de su país. Foto: Fernando Machado / El Telégrafo

La única ecuatoriana que integra esta muestra es Manuela Ribadeneira, quien presenta “Horizontes artificiales, instrumentos de reflejo. El espacio entre la duda y la certeza”, de la serie El arte de navegar, una obra en la que la artista despliega sobre una mesa rectangular instrumentos de navegación que le sirven para preguntarse -de manera política y poética- lo mismo que los navegantes: “¿Dónde estoy y a dónde voy?”, “¿De dónde vengo?” y “¿cómo regreso al lugar de dónde vine?”.

“Mi interés se ubica en el espacio entre la duda y la certeza de las posibles respuestas. Quizás me aventuraría a decir que, de alguna manera, toda mi obra de arte es un instrumento de navegación”, comenta la artista en la cédula explicativa de su obra.

Uno de los trabajos que más resalta es el del mexicano Jorge Méndez Blake, quien presenta “Pabellón negro/Biblioteca abierta”, donde recrea una biblioteca como un laberinto que, además, tiene múltiples reflejos.

“La biblioteca me ha interesado de distintas maneras por muchos años, recientemente la veo como una institución que se mantiene a flote con dificultad y con la necesidad de experimentar cambios profundos. Existe una oportunidad de rescatarla si la unimos con conceptos como el del laberinto o el paisaje, que no son tan lejanos a ella”, ha dicho a Revista Código este artista que mezcla los lenguajes de la literatura, arte y arquitectura.

Obras profundamente críticas, como “Distinción”, de Daniela Ortiz, destacan por la crudeza de su mensaje. La artista recrea placas de agradecimiento en nombre de la sociedad norteamericana a empresas privadas especializadas en brindar servicios al Estado para la detención y deportación de migrantes.

Propuestas como las de Antonio Caro, Marco Maggi o Amalia Pica dan cuenta de la gran fuerza política del arte latinoamericano. (I)

La artista argentina Amalia Pica (1978), quien ahora vive y trabaja en Londres, presenta la obra “Si estas paredes pudieran hablar (con puerta)”.La artista argentina Amalia Pica (1978), quien ahora vive y trabaja en Londres, presenta la obra “Si estas paredes pudieran hablar (con puerta)”. Foto: Fernando Machado / El Telégrafo

Exposición
Participantes
Otros artistas participantes son Eduardo Abaroa (México), Miguel Amat (Venezuela), Miguel Calderón (México), Antonio Caro (Colombia), Javier Castro (Cuba), Elena Damiani (Perú), Marcius Galan (Brasil), Richard Garet (Uruguay).  

3 de febrero es la fecha hasta la que estará abierta esta muestra paralela- mente a la Bienal de Cuenca.

Más artistas involucrados
También están Runo Lagomarsino (Argentina), David Lamelas (Argentina), Glexis Novoa (Cuba-Estados Unidos), Jorge Pedro Núñez (Venezuela), Marco Maggi (Uruguay), Alice Miceli (Brasil), entre otros.

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