Resumen del año

Ampuero y Ojeda asumen un compromiso ético y estético

- 31 de diciembre de 2018 - 00:00
Izquierda: María Fernanda Ampuero y Mónica Ojeda, destacadas escritoras guayaquileñas.
Fotos: El Telégrafo

El camino de la literatura ecuatoriana escrita por mujeres tiene un largo y trascendente recorrido, a pesar de que ahora parezca una novedad por la resonancia de dos autoras guayaquileñas cuyas obras han sido reconocidas en medios prestigiosos del extranjero, sobre todo de España.

Esta realidad la tienen muy presente Mónica Ojeda y María Fernanda Ampuero, quienes, con su tercera novela –Mandíbula (Candaya)– y primer libro de cuentos –Pelea de gallos (Páginas de Espuma)–, respectivamente, han tenido una positiva acogida en lectores y críticos de Iberoamérica.

Carlos Prado escribía en El País de España –medio que eligió a Mandíbula en su lista de los mejores 50 libros de 2018– que si “Nefando (su segunda novela) favoreció su inclusión en la conocida lista Bogotá39, Mandíbula, por su ambición y complejidad, consagra a Ojeda más allá de cualquier condicionante generacional”.

Mandíbula, tercera novela de la guayaquileña Mónica Ojeda, apareció con el sello español Candaya.

Mandíbula, tercera novela de la guayaquileña Mónica Ojeda, apareció con el sello español Candaya. Foto: El Telégrafo

El escritor español Jorge Carrión, en su columna del The New York Times, seleccionaba a Pelea de gallos entre las 10 mejores obras de este año.Subasta, Monstruos, Griselda, Nam, Crías, Persianas, Cristo, Pasión, Luto, Ali, Coro, Cloro, Otra: pocas veces he leído un índice de un libro de cuentos que sea tan punzante como el de Pelea de gallos, debut de la escritora María Fernanda Ampuero, que ha sido celebrado por el público, la crítica, los colegas y los premios como ningún otro este año”.

El libro 'Pelea de gallos' fue publicado por la editorial española Páginas de Espuma.

El libro Pelea de gallos fue publicado por la editorial española Páginas de Espuma. Foto: El Telégrafo

Y, sin embargo, ambas están muy claras que su escritura no refunda ni inaugura ningún nuevo canon, sino que continúa una ruta iniciada por mujeres como Ileana Espinel, Lupe Rumazo y, sobre todo, Alicia Yánez Cossío, autora de una decena de novelas en las que destacan La cofradía del mullo del vestido de la Virgen pipona, Esclavos de Chatham, El cristo feo o su célebre Bruna, soroche y los tíos.

En una charla que las dos mantuvieron hace más de una semana, Ampuero dijo con firmeza: “Creo que sería injusto decir que somos una novedad histórica. Sería pisotear el recuerdo de otras mujeres sin las cuales no hubiéramos podido escribir”.

En ese mismo encuentro, Mónica Ojeda destaco a las editoriales independientes –en las que ellas publican– que se arriesgan por autores que no están haciendo novelas correctas y resaltó la morbosidad.

“Tengo una tendencia a lo morboso y quiero reivindicarlo porque es un componente humano importante. Mirar aquello que nos parece siniestro y encontrar una especie de atracción fatal. Eso nos pasa a todos. Por eso las películas de terror son un éxito. En la vida real controlo la morbosidad, pero en la literatura me gusta desatarla”, concluyó la autora que, al igual que Ampuero, está radicada en España y tiene fuertes compromisos con causas feministas, como la despenalización del aborto en Ecuador y la erradicación de la violencia de género. (I)

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