La escritura también pasa por una emergencia

- 05 de abril de 2020 - 00:00
Para subir el ánimo, Solange selecciona fragmentos de textos de cuentos.
Cortesía Solange Rodríguez

Tres guayaquileñas dedicadas a esta actividad revelan las condiciones de trabajo que se han presentado durante la “guerra” contra el covid-19.

“Es complicado fingir normalidad en la mitad del desastre cuando hay gente cercana que ha fallecido”, sostiene la cuentista Solange Rodríguez, mientras analiza la paralización de la producción en la literatura debido al covid-19.

Estas últimas semanas Rodríguez las ha aprovechado para avanzar en un libro de cuentos que planea presentar en 2021.
Sin embargo, trabaja en el perfeccionamiento de su escritura con un diario de sueños, ejercicio que llega a ser incluso una terapia personal, pues ha podido canalizar una pérdida muy importante que sufrió en junio de 2019.

“Me doy cuenta de que a medida que avanzo en el diario de sueños, he podido ordenar algunas cosas que han tenido que ver con la pérdida de mi padre”, menciona.

No obstante, se organiza para retomar sus jornadas como profesora de Literatura en la universidad. Y cada dos o tres días se anima a realizar interacciones en las redes sociales para dictar talleres de lectura y ayudar a otros durante el confinamiento.

“Estamos muy asustados y muy tristes, pero nos sostenemos en lo que amamos, que es dedicarnos al arte”.

Al igual que los músicos, actores, malabaristas y más, perciben un maltrato al arte en estos tiempos y lo refleja en uno de sus últimos tuits hasta el cierre de esta nota.

“¿Saben qué, amigos escritores? Sospecho que no le interesamos a nadie. De verdad, lo digo porque los quiero”, posteó Rodríguez.

Adaptarse al mundo virtual

Yuliana Ortiz, quién se dedica a la poesía y el ensayo, afirma que la emergencia por el coronavirus paralizó varios proyectos que tenía como escritora, activista femenina y docente.

Su economía se afectó porque adicionalmente daba enseñanzas particulares puerta a puerta en Esmeraldas y con esa entrada podía pagar sus cuentas.

Una vez que se decretó el toque de queda tuvo que trabajar desde Guayaquil y “trasladarse” al mundo virtual, pero comenta que es complicado, “han bajado el ritmo y la periodicidad”.

“Fue una experiencia interesante porque es como un espacio de contención con muchas personas de distintas partes de Ecuador y del mundo, debido a su naturaleza virtual dio la oportunidad para que otros se inscribieran”, señaló Ortiz.

Por otra parte, el proceso de escritura está paralizado y resalta que actualmente vive en pleno centro de la urbe y “ha visto cosas muy duras” que no permiten una fácil escapatoria para retomar rutinas, porque igual está muy conectada a lo que sucede en la ciudad y el país.

Las escritoras, al igual que el resto de los profesionales, han sufrido cambios en sus jornadas de trabajo y en la obtención de recursos, pero destacan que ante todo son humanos y que la situación es difícil por igual.

Cada una tiene su particular estilo o apoyo para la ciudadanía, en el caso de Ortiz decidió impartir otro taller a través de la plataforma zoom denominado Palenque Lecturas Afroesmeraldeñas.

“Lastimosamente, por las condiciones económicas, no estamos en el momento de darnos el lujo para reflexionar porque la gente vive del día a día, pero espero que los que sí pueden hacerlo repensemos las cosas y podamos transmitir aquello”.

¿Cómo acercarse a la lectura?

La escritora María Fernanda Ampuero explica que en estos momentos no es sencillo para nadie dedicarse a la creación o al pensamiento, porque “estamos” rodeados de miedos y malas noticias que provocan una entendible reducción de la concentración, lo que afectará a la lectura.

Es por ello que recomienda que además de los “libros libres en internet”, volver a los escritos que te “hicieron feliz, en el pasado, de pronto en la niñez o adolescencia para que sirvan como refugio y un lugar que ya visitamos y que resulte acogedor”.

Pero ella advierte que si la persona no tiene el hábito de la lectura como una práctica de su vida o en el desarrollo de su crecimiento, esta no será una opción con la que quiera empezar en el tiempo de ocio.

La escritora revela que ella tiene muchas dificultades para escribir o trabajar en sus proyectos. Así como también tratar de distraerse de la realidad que vive el país. Y detalla que entre sus colegas se vive un ambiente similar.

“De hecho yo desconfiaría de la persona que diga que está escribiendo más que nunca, porque el horror está tocando nuestras puertas y el escritor es una persona en primer lugar y todos queremos ayudar, pero no sabemos cómo con la poquita energía que tenemos”. (I) 

 

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