Enrique Urbizu: "Me he sentido muy libre por lo descabellado y temerario del guion"

- 08 de octubre de 2018 - 00:00
Enrique Urbizu, director de la serie "Gigantes".
Fotos: Cortesía de Movistar Series

El director de cine español, ganador de un Premio Goya en 2012 por No habrá paz para los malvados, habló con este Diario sobre su experiencia al dirigir la serie Gigantes, que se estrenó en el Festival de Cine de San Sebastián.

El director y guionista español Enrique Urbizu Jáuregui, ganador del Premio Goya 2012 por dirigir la película No habrá paz para los malvados, incursiona una vez más en la televisión y en esta ocasión para estar al frente de la serie Gigantes, un melodrama familiar sobre el amor y el odio entre los hermanos Guerrero, roles que encarnan los actores José Coronado, Daniel Grao, Isak Férriz, Carlos Librado, y las actrices Yolanda Torosio y Sofía Oria.

La serie, que se estrenó en septiembre pasado en el Festival de Cine de San Sebastián y el 5 de octubre en España, a través de Movistar Series, fue concebida originalmente por Manuel Gancedo y desarrollada durante dos años por Urbizu, Miguel Barros y Michel Gaztambide.

En una entrevista vía telefónica con EL TELÉGRAFO, el director bilbaíno da detalles de esta producción que próximamente se estrenará en Latinoamérica.

¿Cómo les fue en el estreno de Gigantes en San Sebastián?

Yo ya había tenido experiencia en el estreno de un largometraje con el público de San Sebastián y sabía lo cálido que puede llegar a ser. Ofrecerles 12 episodios de una serie de televisión en un marco tan cinematográfico, pues infunde respeto. Creo que la serie aguantó muy bien y la percepción y el contacto posterior fueron positivos.

¿De dónde surge la idea de matizar este melodrama con violencia y narcotráfico?

En el germen de la idea original de Manuel Gancedo, en Movistar, estaba concebido construir una mitología criminal a partir de un territorio que aquí, en España, en Madrid, no había sido usado para semejante operación, y ahí estaba la familia Guerrero. Luego, en el desarrollo de la serie y en su forma, ya es un trabajo de desarrollo posterior prolongado con los guionistas Miguel Barros, Gaztambide, de dejar un poco que se desencadenara la vida de estos personajes y todas sus confluencias, teniendo muy claro desde el principio que la forma tenía que ser de serial. Es decir, no tenemos un argumento, una trama, un misterio sino que tenemos los personajes muy solitarios, todos intentando destruirse los unos a los otros, y esto era un desencadenamiento que nos iba conduciendo al desarrollo de Gigantes.

Evidentemente llegó un momento en que descubrimos que la familia Guerrero no está sola en el mundo donde se desenvuelve y hay una serie de conexiones con la política, con la prensa, con una serie de mundos que hacen que la serie tenga un recorrido muy transversal en cuanto a lo social. Y eso también pues la hizo crecer.

¿La serie es hecha a base de ficción o tiene historias reales?

Los mimbres son los que se construyen; el argumento y las relaciones y demás, todos esos, son ciertos. Ahora mismo aquí en España estamos atravesando una etapa en que la conexión entre las cloacas del Estado, los servicios de información y algunas filtraciones a la prensa están aceptando la carrera de determinados políticos. Creo que la democracia occidental se está descubriendo en todas sus expresiones, incluyendo Latinoamérica, donde también, de facto, los que realmente deciden son los poderes financieros.

¿Qué significan  para usted las series?

Soy nacido en 1962, me he criado también en gran parte delante de la televisión. He vivido mis primeros 40 años con una excelente relación con la gran pantalla (cine) que ahora el mercado ha ido limitando, pero como buen lector infantil de Julio Verne y de (Robert Louis) Stevenson, y de folletines de aventura, la serie o el serial es un formato muy familiar.

Creo que ahora hay un boom, una alta calidad en algunos productos que estamos disfrutando, pero siempre hemos tenido todo tipo de series desde las que cuentan una historia fragmentada, a las que pueden ser infinitas, las de detectives. Y son tan antiguas como el cine y como la novela del siglo XIX, el folletín, la novela por entregas. Lo que tiene de bueno el serial es que no tienes por qué esperar un desenlace... Da cierta holgura o felicidad tanto a los que lo hacemos como a los que luego lo vemos como espectadores.

¿Cuál ha sido su experiencia al estrenarse como showrunner y pasar de la pantalla gigante a la televisión?

Pues ahora la estoy viviendo realmente y a partir del viernes 5 de octubre -que se estrenó en España- pues seguiré viviendo la experiencia.

En cuanto a la elaboración de mi trabajo puedo decir que la cadena de los productores una vez que estábamos de acuerdo en el material base, me han dejado totalmente al frente de la realización y de la dirección. En ese sentido me siento muy libre por lo descabellado del guion en ocasiones, por lo temerario, por lo arriesgado; no podías andar con remilgos o reparos, tenías que correr los mismos riesgos que los personajes corren. Eso unido a trabajar con un material del que yo he sido showrunner, pero no guionista firmante y demás, me ha hecho sentir la dirección con soltura y cierta espontaneidad, que a veces cuando has trabajado tú el texto (guion) no tienes.

El elenco de la serie Gigantes durante el Festival de Cine de San Sebastián el pasado mes de septiembre (foto).

¿Cómo ve el mercado latino para una serie como Gigantes?

Soy un gran desconocedor y aquí en el cine español siempre nos hemos preguntado por qué la confluencia con el mercado latino es tan precaria y tan escasa. Creo que la televisión precisamente puede ayudar a cambiar muchísimo todo eso que el mercado cinematográfico, durante décadas, no ha conseguido. Tengo serias esperanzas, aquí se consume mucha televisión latina.
O sea que insisto, el mercado cinematográfico ha sido muy torpe.

¿Qué les hace falta a los productores ecuatorianos para proyectarse en el exterior?

Creo que una de las características importantes a defender es la personalidad de cada territorio y el carácter propio de cada producto. Si intentamos copiar o imitar siempre fracasaremos.
Tenemos que hablar de nosotros porque cuando lo hacemos los temas son universales e interesa ver cómo suceden las cosas en nuestros semejantes en otros países. (I)

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