El Nobel chino Mo Yan trabajará más en su “realismo alucinatorio”

12 de octubre de 2012 - 00:00

Estocolmo, Suecia.-

Una obra que describe con un “realismo alucinatorio” la agitada historia de su país y su apego a los paisajes de la China oriental de su infancia fueron algunas de las razones para que Mo Yan obtuviera el Premio Nobel de Literatura. La noticia la recibió, según relatan medios chinos, en un tono fantasioso, parecido al de sus textos: sentado en su apacible casa en la aldea de Gaomi.

Mo Yan, de 57 años, conjuga “realismo alucinatorio, leyendas, historias y elementos contemporáneos” y creó un universo que evoca los de William Faulkner y Gabriel García Márquez, “tomando por punto de partida la antigua literatura china y la tradición oral”, adujo la Academia Sueca en Estocolmo.

Se trata del segundo escritor en lengua china que recibe el Nobel después de Gao Xingjian (en el año 2000), un autor disidente naturalizado francés en 1997, cuyo galardón fue silenciado por la prensa del régimen comunista chino.

Mo Yan, citado por la prensa china, se declaró “feliz” por la recompensa y prometió “esforzarse más” en sus escritos, en su primera reacción proporcionada por los medios estatales del país. “Al saber que me habían concedido esta recompensa, me sentí muy feliz”, dijo el laureado. “Voy a esforzarme más en la creación de nuevas obras. Quiero trabajar más para agradecérselo a todo el mundo”, añadió, citado por la agencia China Nueva.

Pero resultaba difícil obtener otras declaraciones, pues apagó su teléfono, explicaron sus allegados en Pekín. “Se va a sentar y se va a tomar su tiempo para decidir lo que quiere decir”, pues “está harto de los medios” de comunicación, dijo Eric Abrahamsen, especialista estadounidense en literatura china.

Mo Yan (cuyo verdadero nombre es Guan Moye) nació en 1955 y creció en Gaomi, provincia de Shandong (situada al este de China). Su seudónimo significa “No Hables”, y cuenta que lo eligió cuando escribía su primera novela, “El rábano de cristal” (1986), en la que un niño que se niega a hablar cuenta la vida en el campo tal como era en la infancia del autor.

Algunos de sus libros, como “La república del vino” (1992) , “fueron juzgados subversivos debido a su crítica aguda de la sociedad china contemporánea”, destacó la Academia Sueca, en Estocolmo.

Saltó a la fama en los países occidentales con la adaptación cinematográfica de “Sorgo rojo”, de Zhang Yimou, que ganó el Oso de Oro de la Berlinale en 1988.

Su obra, impregnada de un realismo con momentos de gran violencia, narra los bruscos vuelcos de la historia china antes y después de la victoria de las tropas comunistas en 1949, marcada por la guerra contra Japón (1937-45), la Revolución Cultural (1966-76) y otros períodos tormentosos.

Su novela “Grandes pechos, amplias caderas” muestra un gran fresco de la China del siglo XX, entre tragedia histórica y visiones eróticas, a través de los habitantes más o menos equilibrados de una aldea, entre ellos un niño nacido de una madre campesina china y un pastor protestante sueco.

La Fundación Nobel redujo este año el monto de la recompensa a 8 millones de coronas suecas (929.000 euros), un 20% menos que la suma de 10 millones atribuida desde 2001. La ceremonia de entrega de los premios se llevará a cabo en Estocolmo el próximo 10 de diciembre.

De vuelta en la apacible aldea, el escritor premiado dice: “Continuaré trabajando duro, gracias a todos”. Ayer siguió  eludiendo a la prensa aislándose de ella y de los admiradores. Así se conoció a través de una breve entrevista a la agencia oficial China News desde su casa en la aldea de Gaomi, de la provincia oriental de Shandong.

Su obra tiene que ver con los sentidos

Mo Yan -uno de los escritores más conocidos en su país, y uno de los más traducidos- "toma tanto placer en describir un gran banquete como una matanza", señala Sylvie Gentil, una de las primeras traductoras de este escritor galardonado con el Nobel de Literatura.

El realismo mágico de su escritura le han valido a este novelista, de 57 años, ser comparado no solo con Rabelais, que creó inolvidables gigantes glotones como "Gargantúa y Pantagruel", sino también con el gran escritor estadounidense William Faulkner, también galardonado con el premio de la Real Academia Sueca, y a quien Mo Yan llama "mi padre".

"El insiste mucho en sus libros sobre todos los sentidos, el imperio de los sentidos. Pero la imaginación es el motor de su obra", concluyó la traductora.

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