Conocimiento globalizado e integrado a la realidad

09 de junio de 2012 - 00:00

Para llevar a cabo una reforma curricular creo que es importante que tengamos en cuenta en que momento existencial se encuentran los estudiantes de Bachillerato, pues ellos viven inmersos en un momento de doble transición, por un lado aun están en la adolescencia, un mundo donde han dejado la infancia pero aun no son admitidos del todo en el mundo de los adultos; y por otro lado, se encuentran a medio camino entre el mundo del estudiante y el del mercado laboral pues se acercan a la mayoría de edad. En definitiva, es una etapa oscilante tanto a nivel físico como psíquico.

A nivel de aprendizaje, los alumnos en esta etapa educativa tienen la capacidad de generalizar, deducir y autoreflexionar, lo que equilibra lo que sienten (aprendizaje sensitivo) y lo que piensan (aprendizaje intuitivo). Es un momento de su vida donde el estudiante tiene la capacidad de plantearse posibilidades (hace suposiciones simplemente por el placer de conocer, le gusta hablar _aprendizaje verbal_) de experimentarlas y deducir leyes y principios.

Plantea y verifica hipótesis, busca propiedades generales que lo llevan a la enunciación y comprensión de leyes y conceptos genéricos en el vocabulario, concibe la posibilidad de aquello infinito e inconmensurable, tiene conciencia de lo que piensa en colaboración con los demás compañeros de aula adquiriendo así nuevos puntos de vista, que lo hacen reflexionar, abriéndole otras posibilidades, contribuyendo a enriquecer sus conocimientos, que a mi parecer, éstos se distinguen de los nuestros por su cantidad no por su calidad.

En este contexto, creo que la nueva propuesta curricular para el Bachillerato ecuatoriano, debería plantear trabajar complementariamente los contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales, ofreciendo al alumno un conocimiento globalizado e integrado a la realidad, paralelamente a las etapas educativas anteriores, dejando de lado aquella concepción de enseñar a aprender en proporción elevada el conocimiento de hechos y conceptos, método que por experiencia propia, puedo afirmar, a menudo supone el olvido de lo aprendido.

Partiendo de esta premisa, metodológicamente el estilo de aprendizaje para el Arte debería ser desarrollado primero teniendo en cuenta los objetivos (saber, identificar, comparar...), hechos (estudio de un tema), procedimientos (ejercicios entorno al tema), conceptos y actitudes (valoración del tema), desde un concepto integral del patrimonio cultural ya que el arte ofrece diversos temas transversales que lo unen tanto a disciplinas de las letras como de las ciencias, y que en nuestra tradición educativa normalmente han sido tratadas por separado, pero que hoy sería interesante unir transversalmente.

Me explico, un tema como el Arte colonial ecuatoriano se puede trabajar de la mano de la literatura, de la antropología, de la museología, de la protección del patrimonio e incluso del turismo cultural a lo que las humanidades se refiere; pero también se puede trabajar desde las ciencias matemáticas (geometría), naturales (entorno, flora, fauna...), química (composición química de los pigmentos)... para poner unos ejemplos, obteniendo como resultado mayores dosis de creatividad así como mayor nivel cultural, necesarios en un mundo cambiante en el que debemos estar preparados para ser críticos y con identidad propia, lo que sólo se consigue si con la reforma educativa somos capaces de promover la reflexión, a través de habilidades del pensamiento: como la búsqueda (las que nos informan sobre el mundo), la conceptualización (las que ejercitamos cuando interiorizamos conocimientos y les ponemos nombre), el razonamiento (las que nos amplían el conocimiento mediante la razón) y la traducción (las que nos sirven para explicitar los resultados de los conocimientos).

Para finalizar, a nivel personal, a lo largo de una década dedicada a la docencia en Ecuador, a menudo han llegado a mis manos estudiantes de Bellas Artes, y debo afirmar que si bien si tienen conocimientos técnicos de arte carecen totalmente de conocimientos teóricos; evidentemente, ni que contar del conocimiento que tienen entorno a las matemáticas, física, química.... a nivel básico, que francamente es muy bajo y creo que sí es necesario que la nueva reforma contemple estas materias para las artes pues forman parte del nivel cultural que toda persona con estudios debería poseer y que si se enseñan desde una perspectiva transdisciplinar le bien aseguro, no son ajenas al arte, ahora hay que puntualizar, que otra cosa es que en el medio existan docentes capaces de ver su especialidad (matemáticas, física...) más allá de sí misma y creo que aquí reside el problema de fondo de la cuestión que usted plantea, es decir, que en el mercado el profesor que dicta matemáticas sólo sabe enseñar las matemáticas clásicas transmitidas de generación en generación y a menudo no son capaces de aplicarlas a otros ámbitos de estudio.

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