Cine gratuito para formar públicos que reflexionen

20 de abril de 2011 - 00:00

Margorie Vallas  nunca había asistido al cine. Ella proviene de una población ubicada a dos horas de Quevedo, en donde no existe una sala para proyectar películas. Al venir a Quito a estudiar Párvulos en el Instituto Juan Montalvo, pudo  ver su primera película la cual  le causó un gran impacto. Observó  Carancho, del director argentino Pablo Trapero. 

Un relato crudo, a la manera de este director, sobre las estafas en el mundo de los seguros contra accidentes.

Carancho es la palabra que utilizan en Argentina para hablar sobre alguien que estafa, que no tiene escrúpulos, que tima a las personas. Esta proyección forma parte del proyecto de Implementación de la Programación Cinematográfica alterna que la Cinemateca Nacional de la Casa de la Cultura realiza  con el fin de formar públicos para la cinematografía en el país. 

La imagen mostraba a Sosa, personaje en Carancho, interpretado por el célebre actor Ricardo Darín, quien ha ligada a una chica y está a punto de tener relaciones, pero ella  está tan cansada por  su trabajo de médico que se queda dormida. “¿Que pasó ahí?”, pregunta al final de la exhibición la moderadora Rita Rojas. Uno de los chicos asistentes comenta que  todos esperaban que tuvieran relaciones, “¿Ah, y tú no esperabas eso?”,  pregunta Rita, lo que provoca risas en el auditorio. Estas reflexiones son las que genera Rojas en estos chicos, muchos de los cuales no se han aproximado al cine latino o mundial por estar bombardeados del cine de Hollywood,  por costumbre, o porque no han tenido una oportunidad.   

Daniel Nazati,  que está en último nivel de Párvulos, en cambio, comenta que sigue de cerca el cine latinoamericano, al cual considera “real”. “Las imágenes en este cine  son crudas, naturales, no son pintadas”, asegura.

Nazati participó en el foro y conversó sobre sus impresiones de la cinta. “Comenzó la historia con imágenes iguales que con las que terminó”, algo que se dio cuenta luego de las relflexiones suscitadas en el coloquio. “Nunca había venido a ver este tipo de películas, pero es muy interesante; estas historias son reales y no tienen maquillaje”, comenta María José Chilig, asistente. Ella explica que la cinta en cuestión tiene mucha relación con la realidad de nuestro país, donde existe corrupción en aseguradoras y la Policía.  

Rojas comenta que este es un proyecto financiado por Senplades, el Ministerio de Cultura y Coordinador de Patrimonio, que han facilitado el dinero para exhibir las cintas de manera gratuita.

La idea es que después de la proyección se realicen foros en donde la gente pueda participar. El evento concluirá a finales de año y por el momento será exhibido para cinco colegios de la ciudad.

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