El dulce y el pan le ponen el sabor al carnaval en el barrio El Vado

- 24 de febrero de 2020 - 00:00
El famoso “pan de El Vado” no pudo faltar en el último fin de semana en el barrio cuencano.
Foto: Ministerio de Turismo

Los vecinos de este sector cuencano recordaron viejas tradiciones con la elaboración de comidas típicas como el “mote pata” y “el puchero”, y dejaron saborear buenos dulces. También invitaron a tomar la chicha de jora.

El olor a pan y dulce se extiende por todos los sectores del barrio El Vado, situado en la parte occidental del centro histórico de Cuenca. La vieja tradición de hacer estos productos no se ha perdido previo a las fiestas de los carnavales.

Los abuelos de los habitantes de El Vado ya lo hacían. Antes de las fiestas se levantaban muy temprano para elaborar una diversidad de panes y dulces tradicionales. “No podemos dejar pasar esta costumbre que es muy nuestra y que está muy metida en la gente”, dijo Hernán Alvarado, representante del barrio, sector considerado uno de los más tradicionales que tiene la ciudad.

Este fin de semana, al igual que como lo hacían sus antepasados, ya estuvieron despiertos desde las 4:00 para amasar la levadura y prender los hornos de leña, para que luego de tres horas esté todo listo y mostrar a los visitantes la riqueza de sus productos.

“El pan de El Vado siempre fue muy nombrado en Cuenca. Comer una rodilla de Cristo o una palanqueta fue lo mejor que pudimos haber disfrutado”, dijo Mario Pesántez, un ciudadano que llegó a probar las delicias de los vecinos de este sector.

Hernán Alvarado recordó que los abuelos, una semana antes del carnaval, ya tenían todo listo para la elaboración de los mejores panes y dulces, “pero no solo eran estos productos los que hacían para carnaval, los abuelos preparaban delicios platos típicos”, manifestó.

Entre las comidas estaban el mote pata, el puchero (comida preparada en base de carne de chancho), los tamales y chumales. “Todos sabían y venían al carnaval Vadeño”, dijo Alvarado.

Los habitantes de este sector cuencano no olvidan cómo se festejaban en este sitio de Cuenca los carnavales. “Nos mojábamos, pero también comíamos”, recuerda Juan Tenesaca, uno de los peluqueros más antiguos de este sector y que aún mantiene su oficio.

Este último fin de semana se recordó la vieja tradición de los vecinos de El Vado con el “Festival del Dulce y Pan de Carnaval”, el cual abre la festividad en Cuenca.

El Vado es conocido como el barrio de las panaderas, y ha inspirado a poetas y músicos de toda la región. Rafael Carpio Abad es uno de ellos. Creó la famosa canción ‘Panaderita del Vado’.

En la actualidad, el barrio es uno de los más emblemáticos de Cuenca y destaca por su belleza e historia. Asimismo es un lugar ideal para admirar la belleza del río Tomebamba.

A su alrededor todavía sobreviven viejos oficios como los de los peluqueros y de las personas que arreglan sombreros de paja toquilla, entre otros.

Con base en estos atributos, el Ministerio de Turismo, el CIDAP, el INPC, el Museo Pumapungo, la Casa de la Cultura Núcleo del Azuay y la Fundación Municipal Turismo para Cuenca apoyaron la iniciativa del Comité Barrial de El Vado para la organización del festival en el que se refleja su gastronomía típica.

Cabe destacar que esta institución del Estado está trabajando con la Universidad del Azuay desde abril de 2019, a través de un convenio para identificar y fortalecer la vocación turística de El Vado y de los nueve barrios estratégicos de Cuenca.

María Eulalia Mora, coordinadora zonal 6 del Mintur, dijo: “Lo que hacemos en la actualidad con el barrio El Vado es una de las muchas acciones concretadas. Así demostramos que con un trabajo conjunto podemos lograr grandes iniciativas para dinamizar el turismo de la ciudad; y lo mejor vinculando a sus propios vecinos”.

Un barrio cuencano con mucha historia

El barrio El Vado nació en el año de 1557, el mismo de la fundación de Cuenca. En ese entonces los conquistadores españoles al llegar a la llanura llamada Paucarbamba, ahora Cuenca, plantaron una cruz y así se convirtió en el primer barrio de la ciudad, según el Ministerio de Turismo.

Está ubicado frente a la Universidad de Cuenca, y se lo reconoce fácilmente porque es el único lugar que tiene un monumento al palo ensebado de aproximadamente 10 m de alto.

Hoy en día este tradicional barrio azuayo ha pasado a ser uno de los más emblemáticos. Tanto por su belleza como por su historia, es un paso obligado por todos los turistas. (I)

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