Los ritmos y colores de Araceli Gilbert se exhiben en el Museo Nacional

- 30 de diciembre de 2018 - 00:00
20 obras producidas entre 1950 y 1985 componen la muestra temporal Araceli Gilbert: ritmo y color. También hay un video y archivo fotográfico.
Foto: Fausto Rivera Yánez / El Telégrafo

“Manhattan”, un acrílico sobre lienzo pintado en 1985, recibe al espectador al inicio de la muestra temporal de la artista ecuatoriana Araceli Gilbert, que se presenta en el Museo Nacional del Ecuador (MuNa).  

Aquel cuadro de perfección caótica y colores festivos -en una gama que transita por el rojo, negro, morado y azul- sintetiza el universo plástico de la artista guayaquileña, quien exploró la abstracción geométrica y el arte cinético, no sin antes pasar brevemente por el figurativismo.

Para la exposición de Gilbert en el MuNA, que estará abierta hasta marzo de 2019, se han escogido obras de entre 1950 y 1985, su período “más creativo y personal”, escribe Lenin Oña, cocurador de esta muestra junto con Adriana Díaz y Marcela Blomberg.

“El denominador común para todos estos cuadros es el primor con que han sido ejecutados. Los planos de color se recortan con fluida libertad”, añade Oña sobre esta exposición que se nutre de colecciones privadas y públicas; además, incluye un video biográfico y archivo fotográfico del montaje del “Mural cinético” de Gilbert, en 1981, en el Banco Central del Ecuador en Guayaquil.

Cuadros imprescindibles de su carrera no faltan en esta propuesta dividida en 4 espacios, como “Construcción horizontal” (1973), que opera como una obra concebida para un mural por su justa longitud; “Réquiem por Sydney Bechet” (1963), de formas apretadas que remiten al frenético jazz; “Lironda N°2” (1972), que guarda los vestigios del cubismo; “Estructura lineal” (1984), de proporciones ordenadas pero alucinantes; o “Formas en equilibrio” (1952), con figuras negras, blancas y amarillas que, a pesar de su irregularidad, gravitan sobre un centro que las articula.

Las representaciones abstractas geométricas existen desde los inicios de la humanidad. Araceli Gilbert experimenta el deseo de alejarse de las referencias figurativas y de la tendencia local de la época, puesto que las siente gastadas y manipuladas por el discurso oficial”, concluye Oña. (I)

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