La relación humana con lo fecal figura en una obra

- 22 de agosto de 2018 - 00:00
De los 5 personajes que Cocolo Revelo interpreta en Kropos, una mujer sofisticada protagonizará una escena cómica en la que el inodoro se la tragará.
Fotos: cortesía de Cocolo Revelo

La pieza teatral Kropos destaca la actuación de Giovanni “Cocolo” Revelo que caracteriza a 5 personajes en un guion narrado con humor escatológico.

El humor escatológico suele ser un tema tabú por la crudeza de situaciones que, al ser expuestas en forma verbal o gráfica, incomodan a la sociedad. En este caso nos referimos a la connotación etimológica del término escatología, que se refiere a las excreciones del ser humano derivadas en orinar y defecar.

Justamente la curiosa obra del capitán irlandés John Gregory Burke Escatología y civilización ahonda en los excrementos y su presencia en las costumbres, usos y creencias de los pueblos.

Se trata de un libro publicado en 1891 que destaca la relación que tenían los pueblos primitivos con la muerte y sus desechos, a diferencia de la civilización moderna que considera las heces desagradables, fétidas e indignas.

El príncipe de las cloacas será el bufón que presentará a cada personaje y hablará de los múltiples usos de las heces y sus beneficios para la sociedad.

Giovanni “Cocolo” Revelo, actor y director del Colectivo de Artes Ñapash Purina de La Casa del Teatro, se inspiró en esta tesis para crear Kropos, un original montaje escénico en el que pone de manifiesto las accidentadas y embarazosas experiencias de cinco personajes en un baño público.

“La obra surgió justamente de la necesidad de hacer memoria del uso antiguo, de lo tradicional de las excreciones del ser humano y relacionarlo con el mundo contemporáneo”, señala el dramaturgo quiteño, quien ha presentado este montaje en Quito, Otavalo y Cotacachi.

Mientras hacía su investigación, se asombró al conocer cómo los excrementos formaban parte de la vida cotidiana de ciertos pueblos que le daban múltiples usos y lo comparó con la apreciación que hoy tiene la humanidad sobre los desechos del cuerpo humano, lo que ha llevado a nuestra sociedad a crear formas para taparlos y productos de higiene para desodorizarlos y perfumarlos.

Kropos surge como un símil de la comedia griega en la que abundaba este tipo de comicidad. Aristófanes (siglo IV), por ejemplo, fue en su época un incisivo del sarcasmo que en sus piezas combinaba lo trivial y cotidiano, enalteciendo a fuertes figuras femeninas en ciertas obras y en otras denunciando las penurias de la guerra.

Para Revelo, su idea de hacer teatro no dista mucho de la propuesta del comediógrafo griego. El quiteño quiso regresar a ver las cosas que existen desde los inicios de la historia e intentar hacer memoria de los orígenes de la humanidad.

Y es que los trabajos de Revelo se afianzan en el humor coartado con las ideologías contemporáneas, una línea que sigue desde 2001 en el Teatro Cronopio, donde a más de formarse como actor se desarrolló como fabricante de máscaras.

“Digamos que el excremento es algo que nos ha acompañado y siempre lo hará y que por las parafernalias del mundo contemporáneo hemos acortado esa relación. En este caso, el excremento que he montado en esta obra puede representar la relación a veces con las emociones, a veces con las cosas más básicas nuestras”, opina el artista, quien estrenó esta pieza teatral en Quito, en el Estudio de Actores.

En Kropos, el príncipe de las cloacas, Stercorino, presentará a los personajes, como la sofisticada mujer, el ejecutivo y un niño, quienes atravesarán situaciones “trágicamente fecales”, porque encontrarán el baño tapado. Al final, el espíritu juguetón del gurú del excremento llevará al público a participar de una bendición simbólica a las heces que él considera medicinales.

“Después de que ella hace sus necesidades, intenta bajar la válvula pero nota que el baño está atascado y en su lucha por destaparlo, acaba por meterse al urinario que termina por llevársela”, cuenta el actor, quien caracteriza a cada personaje con máscaras y un peculiar vestuario.

Durante 45 minutos, el público disfrutará de esta pantomima cómica que se desarrollará sobre una escenografía armada con un telón de fondo, unos azulejos de baño y un inodoro.

El jazz de Penguin Cafe Orchestra, el blues de Herbie Hancock, la música experimental del rockero Roger Waters y ciertas piezas de Bernard Herrmann como “Vertigo”, compuesta para el thriller del mismo nombre de Alfred Hitchcock, serán algunas de las melodías que ambientarán las escenas, gracias a la edición de sonido concebida por Belén Villarreal.

La obra se presentará en El Altillo (Esmeraldas y av. 9 de Octubre), desde mañana hasta el sábado 25 de agosto, a las 21:00. (I)   

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