La obra de una bailarina al ritmo de la ilusión óptica ganó el I Tape Arte

- 06 de septiembre de 2018 - 00:00
En la imagen superior constan los ganadores del vinilo con la silueta de una mujer. Los alumnos recibirán $ 300 en efectivo por su esfuerzo.
Foto: César Muñoz / EL TELÉGRAFO

Estudiantes de la carrera de Diseño y Comunicación de la Escuela Superior Politécnica del Litoral compitieron en la iniciativa que promovía un movimiento de arte urbano elaborado con cinta adhesiva, con el lema “Lo que te mueve”.

La mañana del pasado martes, la Plaza de la Independencia de Guayaquil fue irrumpida por la creatividad de 11 universitarios que ultimaban detalles de sus obras ante la mirada curiosa de los transeúntes.

Los jóvenes divididos en tres grupos, y sentados frente a vinilos de gran tamaño que cada uno trabajaba, sorprendían por utilizar  cintas adhesivas como la única herramienta para dar forma a sus composiciones abstractas.

Esta actividad contrastó con el grisáceo de los edificios del Municipio, la Gobernación y la Universidad de las Artes,  donde el color logró el efecto deseado por Lucy Pazmiño, productora de la Nueva Agencia y mentora del I Tape Art de Guayaquil, que basa su movimiento en la creación de murales con cintas adhesivas.

La idea de fomentar el  arte urbano en espacios abiertos bajo el lema “Lo que te mueve” entusiasmó a los estudiantes del cuarto semestre  de la Escuela de Diseño y Comunicación (Edcom), de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol), quienes aceptaron el reto enmarcado en una competencia.

“El problema con el arte de Guayaquil, desde mi punto de vista, es que está encerrado, está en el museo, no está en las calles, donde la gente que pase por aquí pueda admirarlo. Entonces esta es una propuesta artística disruptiva porque debe ocupar espacios públicos y decidimos hacer la prueba con estos murales para rescatar lo bonito de la técnica”, explica Pazmiño.

Él agrega que aunque tocó puertas de otras entidades que se negaron a participar, quedó satisfecha con la socialización del proyecto para la realización de un próximo evento similar.

Un desafío experimental
De 30 alumnos que se involucraron inicialmente hace tres semanas, 11 trabajaron -durante sus vacaciones- los primeros bocetos en forma experimental.

“Me gustó cómo acogieron los conocimientos de la parte teórica y los llevaron a la práctica y cómo los vincularon fue la ganancia para ellos y para mí, que esto no se quede guardado en un cuaderno, sino que salga a un espacio público”, opina Danica Uscocovich, docente de la materia de Historia del Arte, quien para encajar en la línea del tape art dirigió a sus pupilos hacia la abstracción y los llevó a usar el arte óptico.

Las ideas fueron plasmadas en murales de 2,40x1,20 y utilizaron cintas adhesivas de colores negro, amarillo y morado.

Dos de los tres grupos escogieron una estética relacionada con el arte óptico y solo uno lo mezcló con lo figurativo. El reto estuvo en la precisión del corte de las cintas  y dar forma a las  creaciones.

El primer grupo trazó figuras rectangulares con movimientos caóticos, mientras que el segundo rompió la estética y formó la silueta de una mujer. El tercero optó por formas geométricas, pero con  líneas rectas.

Esta última obra, elaborada por Michelle Villao, Robert Llerena y Michelle Guamán, quedó en tercer puesto. En cambio el vinilo de las figuras rectangulares, creado por Guadalupe Sáenz, Christian Díaz y Cristina Hernández, se situó en segundo lugar.

Pero la silueta femenina  hecha por Joel Gutiérrez, Kimberly Piuri, Mikaela Espinoza, Ricardo Ibarra y Andrea Rubio, fue la ganadora. Estos creadores plasmaron la felicidad, el movimiento y la danza a partir de una mujer que los inspiró como su musa en este arte.

“Es el trabajo que más técnica ha requerido y gustó porque se animaron a mezclar lo abstracto con lo figurativo. Me parece que desde el punto de vista técnico fueron los que más se la jugaron manteniendo el concepto base para la creación de lo que te mueve”, sostiene la periodista Ileana Matamoros, quien participó de jurado.

Similar apreciación tuvo  la actriz Luciana Grassi, quien basó su calificación en el acertado complemento de colores que dieron forma a la figura humana otorgando movimiento, sombra y luz.

“Se nota que fue bastante laborioso, minucioso, a detalle, me gusta cómo han trabajado en equipo, los he observado cómo cuidaron el detalle, el delineado, cortando cada pedacito milimétrico y eso se aprecia”, argumenta la dramaturga.

En cambio, más allá de aplaudir la iniciativa a nivel de la técnica, el artista plástico Saidel Brito considera que la mujer en términos emotivos es un personaje recurrente en la historia del arte.

“No quiere decir que no puede ser un tema sugestivo hoy, sí, pero en la forma en que está tratada acá no es demasiado interesante, solo queda atrapada en la tradición, pues hoy sobre el cuerpo de la mujer se discuten cosas muy potentes e interesantes todo el tiempo”, puntualiza Brito

Sugiere que en la siguiente edición  este proyecto  involucre a más creativos no solo de universidades, sino también de colegios y artistas independientes. (I)     

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