En la Casa de las Artes las paredes hablan

28 de junio de 2013 - 00:00

La brisa que cruza los nubarrones inquietos trae una sensación de resquemor a Quito, donde el verano ronda por los resquicios barrocos y en las flores de los jardines rehabilitados del barrio La Ronda.

Cadenas de niños, en compañía de sus padres, se pasean por las salas de la Casa de las Artes, ubicada entre las calles García Moreno y Espejo, en el corazón del Centro Histórico de la capital. Ahí se exhibe por primera vez una intervención directa de arte urbano en las paredes, en el ciclo del Séptimo Encuentro Interdisciplinario de arte para niñas y niños Quito Chiquito, evento que se desarrolla en el edificio desde el 7 de junio y que se mantendrá hasta el 4 de agosto, de 09:30 a 19:00 los martes, miércoles, y jueves; de  09:30 a 22:00, los viernes y, finalmente, de 09:30 a 15:00 entre sábado y domingo.

El grafiti pocas veces enfoca su línea gráfica hacia los infantes. En esta ocasión, múltiples temáticas, personajes y colores componen trece historias que revisten los muros para que las niñas y niños, al recorrer el edificio, interactúen, aprendan y, sobre todo, se diviertan.

Las composiciones presentan cuentos visuales que transmiten discursos que fomentan la tolerancia, el cuestionamiento, el respeto, la convivencia y la autoestima. Por ejemplo, en la obra “Olegario”, que fue desarrollada por Carlos Huerta y Maracuyá en una habitación oscura, se narra en colores fosforescentes los riesgos planetarios del derroche energético. En otra, titulada “Eres especial”, la artista Crispo indica las fortalezas y habilidades de las niñas, y plasmó la colorida pregunta: ¿Por qué crees que eres especial? El público debe mirarse en un espejo mientras piensa la respuesta y luego depositarla en un ánfora.

María Fernanda “Mafo” López y América Pazmiño, gestoras culturales del colectivo Lunasol, generaron, curaron y produjeron el certamen actual que se realiza cada año con una temática distinta. En esta edición la muestra en vigencia constituye una experiencia pionera a nivel local y regional.

Apitatan, Belén Bike, Crispo MFC, Andison, Steep, Carlos Huerta, Vlocke, Liseth Abarca, Maracuyá, Vane Coco, Aro Varse, Tmuz y Arax son los artistas de Ecuador, Colombia y México que intervienen en esta exposición que ofrece trece propuestas desplegadas desde varios registros artísticos como: grafiti, mural contemporáneo, stencil.

Belén Bike y Apitapan colaboraron en el trabajo en que se ilustra cómo un verde monstruo de la naturaleza y un niño se comunican a través de un idioma desconocido.

Por cinco años la curadora “Mafo” López investigó la estética de la calle y su receptividad. En la selección de los creadores que participan en este certamen se analizó y consideró dos criterios: el tipo de cromática y diálogo que podrían establecer con los niños, y temáticas y personajes cercanos al mundo infantil incorporados en  sus trabajos.

"El arte urbano no es un acto vandálico sino que requiere cierta preparación artística”, dice “Mafo” LópezPara el grafitero mexicano Tmuz, “el pensamiento creativo ya existe en los niños, solo necesitan un estímulo para desarrollarlo ampliamente”, por lo tanto, influido por los “taggers” ingleses Etam Cru  (una tribu grafitera), en tres días pintó con acrílico y aerosol imágenes disociadas (elefantes, ratas, tenedores y un robot) en la primera sala de la Casa de las Artes de Quito; el público debió desde la mirada establecer relaciones entre los gráficos desde sus propias experiencias e imaginación.

Entre los propósitos, López destaca que "el arte urbano no es un acto vandálico sino que requiere cierta preparación artística. Los diseñadores que forman parte del Encuentro Internacional tienen una formación en artes visuales urbanas. “Hay otras formas de apreciar y relacionarse con el arte que van más allá de ver un cuadro que cuelga en la pared o de consumir las producciones de Disney”, explica “Mafo”. "Con esto los niños optarán por caminos diferentes cuando crezcan", sostiene respecto al objetivo de Quito Chiquito.

Entre correteos, los niños conocen a personajes fantásticos, se interrogan sobre temas como el miedo y la muerte, descubren el encanto y espíritu de la naturaleza  y presentan ideas acerca de efectivos mecanismos para manejar los recursos energéticos que provee la tierra.

Una casa transformada

En la Casa de las Artes durante otras épocas funcionaron baños públicos. Después el aserrín pululó en el lugar porque se convirtió en una carpintería. Con el tiempo tomó la forma de una pensión por la que pasaron algunas familias. Al día de hoy, en esta estructura, hablan las paredes. En conclusión, una casa puede acoger cualquier temática, mensaje o fin como lo evidencia la presente exhibición itinerante: Encuentro Multidisciplinario de Arte para niños y niñas Quito Chiquito.

Este proyecto promueve la producción cultural para la infancia y el año pasado obtuvo el Premio Lab Latino II, organizado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), que enfatiza la gestión cultural y la creación de redes nacionales e internacionales que permitan el desarrollo de proyectos culturales. Gracias a esta distinción, Quito Chiquito, representó al Ecuador en la Bienal País de Arte Contemporáneo 2012, en Guatemala.

Desde 2007 la Casa de las Artes promueve diversos procesos creativos dirigidos a la infancia. Sus proyectos se centran en la promoción y el desarrollo de una cultura focalizada en el bienestar. Dictan talleres en más de 30 escuelas quiteñas.

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