La Circasiana guarda la historia de Jijón y Caamaño

- 30 de julio de 2018 - 00:00
La investigadora Francisca Alarcón guía uno de los recorridos por La Circasiana, construcción con acabados dóricos e inspiración grecorromana (neoclásico).
Fotos: Mario Egas / El Telégrafo

La casa patrimonial, construida en 1890, abrió sus puertas como un museo que abarca los siglos XIX y XX. Es obra del arquitecto alemán Francisco Schmidt.

Recientemente convertida en museo, La Circasiana ofrece un recorrido por la memoria de sus más de cien años, además de la trayectoria de su célebre dueño, Jacinto Jijón y Caamaño, en torno a la arqueología, historia y política.

El Quito de fines del siglo XIX e inicios del XX tiene un testimonio en este bien inmueble y sus objetos.

La curaduría estuvo a cargo de la Dirección de Transferencia del Conocimiento, del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC), que funciona en la edificación de las avenidas Colón y 10 de Agosto, norte de la ciudad.

Junto a la calle que bordea La Circasiana, por el lado norte, unas lonas ponen en contexto a los transeúntes. La casa fue hecha por Manuel Jijón Larrea en 1890, recuerda una de las colaboradoras en la investigación histórica del sitio, Francisca Alarcón, quien trabajó en la museografía y museología de La Circasiana.

El ascenso político del liberalismo en el país y la planificación urbanística de inicios del siglo XX forjaron la época en la que se levantaron estos muros, hoy ataviados de fotografías históricas.

El lugar alberga además las oficinas del INPC, a las que también pueden acceder los visitantes. La expansión de la ciudad, desde el Centro Histórico hasta el norte, se dio en esa época y La Circasiana fue un hito arquitectónico para el desarrollo de la zona.

Se trataba de una casa de descanso de la familia Jijón Larrea, cuyos miembros fueron propietarios de la edificación durante tres generaciones. “La Circasiana marcaba el límite de la ruta del tranvía”, señala Alarcón. Ese medio de transporte recorría la actual vía de El Trole, desde la av. Colón hasta Chimbacalle.

La comuna de Santa Clara de San Millán fue el nombre de la zona en la que se asentó esta propiedad, otrora de la familia Jijón, y antes habitada por indígenas dedicados a la carpintería.

Los archivos históricos del Ministerio de Cultura y Patrimonio, de la Biblioteca Aurelio Espinosa Pólit y del Centro Cultural Metropolitano fueron algunos de los repositorios que albergaban las imágenes expuestas. La investigación en estos lugares duró seis meses, pero se planificó mediante entrevistas e indagaciones que se iniciaron hace cuatro años.

Antes de morir, el nieto de Jacinto Jijón y Caamaño, que llevaba el mismo nombre, contó a las investigadoras las particularidades de la vida cotidiana en la casa, recuerda Francisca, quien dialogó con este personaje.

En la Ruta de los Palacios

La apertura de La Circasiana a la ciudadanía, desde el 12 de julio pasado, es parte del proyecto Ruta de los Palacios, que incluye otras tres edificaciones patrimoniales en Quito: El Palacio de Najas (en Santa Clara), El Palacio de la Exposición Nacional (en La Recoleta) y el Palacio de Carondelet (junto a la Plaza de la Independencia).

La particularidad de La Circasiana es que sus visitantes podrán acceder a detalles arquitectónicos y de la funcionalidad original de cada espacio de la casa.

Uno de los antecesores de Jijón y Caamaño, Jijón y León, tuvo el título de Conde en 1784, que se perdió porque no tuvo hijos. Manuel Jijón Flores, hijo de Jijón Larrea, el constructor de La Circasiana, reactivó el título nobiliario tras un largo proceso.

Los escudos de la familia también se pueden ver en los interiores, y los libros del historiador están disponibles en un espacio que antes tuvo una piscina, como se reseña en uno de los videos del museo. Esta parte fue una de las locaciones de la película Entre Marx y una mujer desnuda (Camilo Luzuriaga, 1996).

En la zona de la piscina (construida en 1930, en la segunda etapa de la construcción), ahora funcionan el laboratorio y reserva del INPC, donde se curan y preservan los bienes patrimoniales.

Las etapas de construcción

La casa-quinta inicial funcionó en lo que actualmente es su ala oriental. Jijón y Caamaño heredó el sitio al fallecer su padre y amplió la parte occidental, ocupada para labores intelectuales.

María Luisa Flores, esposa del polígrafo, fue una de las primeras mujeres en cursar estudios universitarios en el país. En La Circasiana se puede ver el lugar que acogía la biblioteca y estudio de quien fuera nieta del primer presidente del Ecuador, Juan José Flores.

Una radio de onda corta, un montacargas para vajilla, la piscina y hasta un palomar son sitios que exponen la llegada de la modernidad a Quito y a este inmueble de estilo neoclásico. (F)

El cielo raso de una de las oficinas del inmueble patrimonial. Cada habitación conserva un techo de diseño distinto que se ha restaurado.El cielo raso de una de las oficinas del inmueble patrimonial. Cada habitación conserva un techo de diseño distinto que se ha restaurado.

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