Un “actor” engaña siempre a su público en la 9 de Octubre

- 13 de marzo de 2019 - 00:00

El hombre tiene rizos oscuros, piel morena y no llega al 1,70 de estatura. Anda con pantalón y camisetas usualmente grisáceas por el hollín y el polvo que vuela diariamente por la principal arteria vial de Guayaquil: la avenida Nueve de Octubre.

Él ha convertido esa tradicional calle, en su intersección con la Tungurahua, en una “tarima” donde encarna un “personaje” que hace más de una década sale sin horario definido.

Con la mirada perdida, el brazo derecho recogido y cartel de cartón en el cuello se coloca debajo del semáforo. Cuando aparece la luz roja, arrastrando la pierna derecha, estira la mano para que los conductores colaboren con unas monedas.

Los choferes de carros particulares bajan los vidrios de sus ventanas y las depositan en una tarrina o en las manos de este personaje anónimo, pero contradictoriamente conocido por los transeúntes recurrentes de la avenida céntrica del cantón.

Este “show” lo monta a veces en la tarde o en la noche (sin horas exactas). Aunque insospechadamente también sale a las 07:30 cuando la población se dirige temprano a los trabajos o centros educativos.

Los vendedores y dueños de negocios de esa esquina y generaciones de estudiantes de la Universidad de Guayaquil siguen asistiendo a su “obra” que consiste en pedir dinero por presentar una supuesta discapacidad física e intelectual.

La única variación que ha hecho en su representación es que desde hace dos semanas luce un trapo azul en la mano y antebrazo.

A las 22:00, ocasionalmente, endereza la espalda, estira sus manos y sus piernas cual gato. Luego saca las monedas y, si tiene sed, compra una gaseosa en una tienda cercana cuyos trabajadores ven su representación. Al final se acerca a una reja donde deja algunas pertenencias y se pierde por la oscura Tungurahua. (I)

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