Los pasos peatonales tienen otra forma al otro lado del mundo

- 19 de enero de 2019 - 00:00

La oscuridad predomina en la Avenida del Bombero por las noches en Guayaquil. Actualmente los faros de los automotores proporcionan la “iluminación” que requieren los peatones que cruzan desde el Centro Comercial Riocentro Los Ceibos hasta La Piazza o a la parada de la Metrovía.

Trabajadores, compradores, deportistas y muchos ciudadanos de a pie esperan, en el día, que el agente de tránsito detenga a los vehículos que circulan por allí, ya sea rumbo a la Vía a la Costa o hacia el centro del puerto principal. Luego atraviesan ese tramo apurados.

La escena es cotidiana desde el 8 de agosto de 2018, luego de que un vehículo pesado averió la estructura del único paso peatonal del lugar. Tras casi seis meses solo existe la mitad del paso con cintas amarillas en las que se advierte “Peligro”.

A medida que transcurre la noche, por ejemplo a las 22:00 0 23:00, ya sin presencia de los agentes de tránsito, pasan como gato extraviado de un lado a otro de la calzada.

La situación se agudiza a medida que se avanza hacia la Vía a la Costa, una de las zonas de desarrollo de la ciudad más poblada de Ecuador.

Empleadas domésticas, obreros, profesores y más personas que usan transporte público cruzan apresuradas la vía rápida, con el objetivo de llegar a una de las urbanizaciones que se encuentran al frente (en puntos donde no están los pasos peatonales ni semáforos).

En China, al otro lado del mundo, dan una solución distinta a los peatones. Las autoridades de Pekín no se preocupan de que no existan aceras para colocar un puente, tampoco se rompen la cabeza para esquivar los “tallarines”, como en Guayaquil; allá edifican pasos subterráneos.

El descenso es amigable, ya que no es muy profundo, y las escaleras para subir no son tan numerosas. Siempre hay iluminación, cámaras y, de vez en cuando, hasta aparece un artista callejero talentoso. (I)

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