El calentamiento global amenaza la simbiosis de la selva amazónica

- 06 de octubre de 2019 - 00:00
En el trayecto fluvial desde Puerto Francisco de Orellana, en El Coca, hacia Aguarico, se puede observar las marcas del descenso súbito del caudal de los ríos.
Fotos: Carlos Novoa / ET

Dos especies animales y una arborícola de la provincia Orellana se ven amenazadas por la contaminación de los afluentes, la tala indiscriminada de los arbustos donde anidan y comen, y la destrucción progresiva de su entorno.

Apacibles ríos, selva húmeda, simbiosis entre flora y fauna, abundantes recursos naturales, y paisajes inolvidables.

Dichos elementos caracterizan a la exuberante y vasta región amazónica, y están presentes en una conversación que mantiene Edwin Poveda, periodista guayaquileño, con 6 amigos suyos.

Son las 08:00 del 24 de septiembre del año en curso, y el grupo espera por más de 30 minutos el arribo de un deslizador, embarcación motorizada muy veloz, en el puerto de Francisco de Orellana, ciudad El Coca.

“Pese a que el bote avanza a 160 kilómetros por hora y a ratos el agua salpica, debes llevar la cámara a la mano. No te puedes perder las maravillas del río”, dice Omar López, uno de los amigos de Edwin.

Un tono azul claro y blanco adorna las alas y cola de la cigüeña amazónica, la cual según los guardaparques es un ave un tanto agresiva (foto). 

Si bien no es un día soleado, hace mucho calor y hay humedad. Tras una hora de espera la embarcación arriba. Son las 09:03. Gerardo Sánchez, el conductor, aparca el bote y se acerca al grupo, del cual solo Poveda viajará.

“El nivel del río Napo es muy bajo, no podremos partir hacia el cantón Aguarico pues hay tramos donde es tan escasa el agua que hay riesgo de encallar”, explica Sánchez.

Esta noticia entristece a Edwin, quien había planeado llegar esa misma tarde al destino, ubicado en el Parque Nacional Yasuní. Es esto último lo que motiva al comunicador a visitar la reserva.

“El objetivo era desestresarme, y a la vez constatar los nefastos efectos del cambio climático”, comenta Edwin.

Él piensa que el retraso de su periplo truncará su propósito, pero sus amigos le proponen hacer un recorrido terrestre en el que conocerá más de lo que esperaba.

Termómetro ambiental

Un río amazónico con bajo caudal es una terrible señal de cambio climático. Esta hipótesis es planteada por Israel Jaramillo, amigo de Edwin y reconocido biólogo.

Pese a haber nacido en Tena, ha vivido más de 20 años en El Coca. Por ello sugiere visitar varios poblados a orillas del gran río Napo.

El reemplazo de árboles nativos por especies más frondosas y altas en los senderos se debe a la necesidad de sombra por las altas temperaturas (foto). 

En su auto 4x4 avanzan hacia El Triunfo, poblado a una hora de El Coca. “Allí, cerca al afluente, se conservan refugios del lagarto ‘pecho amarillo’, una especie de saurio diminuto”, dice Israel.

Tras una hora de búsqueda en los bancos de arena, encuentran un ejemplar de la lagartija. A decir del biólogo, “los derrames de petróleo y las aguas servidas amenazan con desaparecer al animal”.

Israel sugiere fotografiarlo de costado y sin usar flash, ya que según explica un destello fuerte de luz podría cegarlo.

Avanzando por el río llegan a La Y, un punto donde habita la cigüeña amazónica.

El lagarto “pecho amarillo”, el cual llega a medir en su edad adulta 30 centímetros, habita en los bancos de arena ubicados en las orillas de los afluentes (foto). 

“Este pájaro es un tanto agresivo y anida en los esteros sombreados. Si bien esta zona es muy húmeda, la temperatura nunca había llegado a 38 grados”, asegura Marlon Cabezas, guardabosques.

El calor se acentúa más debido a la tala del bosque nativo. Según un censo reciente, en el país solo quedarían 80 ejemplares. “El calentamiento global desaparece en el mundo 3 especies cada semana”, dice Cabezas.

Luego de un delicioso almuerzo en la comuna San Vicente, los viajeros arriban al paseo ecológico Canunga.

“Son 8 kilómetros de senderos en los que se ha reemplazado el tahín, árbol nativo, por una especie de bambú. Esto a fin de crear sombra tanto para la flora, la fauna así como para los turistas”, asegura Cristian, acompañante de Poveda.

Según Israel Jaramillo, “ante el riesgo de desaparición de ambas especies animales y del bosque de tahín, se debe reforestar con arboles nativos y evitar derrames de petróleo y vertimiento de aguas servidas en el afluente.

Cambio del patrón climático

Tras el enriquecedor recorrido, para suerte de Poveda una fuerte y prolongada lluvia sube el nivel del río Tena. Al día siguiente viaja hacia Aguarico. Llega al lugar luego de 5 horas, y lo acompañan 3 comunicadores más de Guayaquil y un periodista ambateño. En el trayecto consigue fotografiar evidencias del descenso del caudal. “Esto se nota en las marcas de agua en los árboles. En la comuna Tiputini observamos las pozas que los comuneros han adaptado para guardar el agua. Esto nunca se había hecho porque la zona era muy lluviosa, pero el calentamiento global ha cambiando el patrón de las precipitaciones”, concluye Poveda. (I) 

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