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El Telégrafo
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Los motoristas que evitan atropellar al zorro ya atropellado

Los motoristas que evitan atropellar al zorro ya atropellado
Ilustración: El Telégrafo
09 de julio de 2019 - 00:00 - Néstor Espinosa

Este lunes 08 de julio, a diferencia de otros días, el tráfico está sosegado. Los conductores extrañamente activan las guías direccionales al cambiar de carril, usan las luces de emergencia y pese a que es hora pico (08:00) se nota mucha cortesía en la carretera.

A la altura del km 11,5 de la vía a la Costa, con dirección al centro de Guayaquil, sin embargo, los motoristas cambian bruscamente del carril izquierdo al central. Esta vez, no lo hacen por mal educados.

En la orilla de la carretera, al pie del bordillo que separa la calzada del parterre, yace el cuerpo inerte de un zorro rabipelado. En realidad es una zarigüeya, pequeños marsupiales a los que en estos lados los conocemos como zorros.

Su larga cola pelada está intacta, parece que en su intento por huir de los vehículos chocó su cabeza contra el muro y alguien luego la golpeó.

Esta es precisamente la zona más devastada por las canteras que derrumban las montañas de la cordillera Chongón-Colonche y por las urbanizaciones que han aniquilado el hábitat de cientos de especies silvestres.

La mujer que conduce un Ford Explorer azul eléctrico activa sus luces de emergencia, frena y cambia de carril, tras de ella los neumáticos rechinan estridentemente.

La reacción de los conductores recuerda la letra de la vieja cumbia: “ese muerto no lo cargo yo”. Efectivamente, nadie se hace cargo de las decenas de animales silvestres o domésticos que perecen en esta carretera. Por lo general desaparecen de tanto que los llantas los pisotean o porque otros animales carroñeros los han levantado.

La semana anterior, un poco más allá, en el km 14, también al pie de una cantera gigante, el cuerpo de una serpiente fue pisoteado hasta convertirse en lámina sobre el asfalto, la marca del reptil estuvo ahí durante toda la semana.

En esta ocasión, aunque el animal ya está muerto pareciera que los motoristas han hecho conciencia de la importancia de dejarlos cruzar. (I)

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