Colombia vs. Inglaterra en el cabaré Guajira

- 19 de julio de 2018 - 00:00

Entrar al bar Guajira es acostumbrarse a la sombra, como en un cine. Junto a la barra hay una fila de piernas, poco atléticas, más bien rollizas. Entre los comentarios deportivos del partido que la selección colombiana disputó frente a la inglesa se cuela una pregunta caribeña:

- Papi, ¿Inglaterra tiene mar?
- Está rodeada de agua.
- ¡Y por qué son tan pálidos esos maricas!

La carcajada es explosiva, coqueta y los ojos apenas se acostumbran a las luces de neón. Verito bosteza y dice que las horas del Mundial son aburridas, que la clientela se dedica a ver los partidos y a beber cerveza y eso le conviene menos porque ya no es el punto de atracción.

En las tres pantallas el encuentro por los octavos de final transcurre discreto al principio. En el medio tiempo se intercala la cumbia con una voz chillona, la de Rocío -acento colombiano, origen ecuatoriano-: “¿Usted prefiere este culito o el fútbol, mi amor?”.

Para el segundo tiempo, ella será la única que se interese en el juego, la que regañe a los jugadores, la que lamente el penalti cometido por Carlos Sánchez contra Harry Kane y que el árbitro Mark Geiger sancionará con extraña convicción.

Para el tiempo de compensación, Yerry Mina hace un gol que rompe la indiferencia de las colombianas que trabajan en el Guajira. Sarita, caleña de 40 que aparenta 30, pasa de la euforia a la desesperanza durante los penaltis:

El gol de Falcao.
Y Sarita: “Ay, ¿será que ganamos?”.
El gol de Cuadrado: “Si gana me emborracho, picho y peleo”.
El gol de Muriel: “¡Ahora, mi amor!”.
El manotazo de Ospina que apaga el tiro de Henderson: “Eso, hijueputa”.
El palo de Uribe: (Silencio)
El tiro de Bacca parado por Pickford: “Yo no confiaba en ese equipo”.
Y el gol de Dier.
Triunfo de Inglaterra.
La cumbia que regresa: “¿Y ahora?”.
- A buscar que nos coman. A trabajar, pues - dirá Carol sonriente. (O)

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