Los primeros 15 días, la mejor época para retratarlos (Galería)

- 14 de septiembre de 2014 - 00:00
Cuando el bebé tiene pocos días de nacido, tiene un sueño más profundo y posa mejor para las fotos.

Tenía apenas 10 días de nacido, cuando sus padres decidieron llevarlo al estudio fotográfico. ¿Una locura? Quizás, pero para ellos era un acontecimiento especial. Lo planificaron antes de que Nicole Aguirre diera a luz.

Reservaron un cupo para garantizar que cuando su hijo naciera, fuera retratado antes de cumplir 15 días de vida. Tanto afán tiene una explicación razonable: el mejor momento para fotografiar a un bebé es cuando tiene menos de 15 días de edad, porque todavía adopta una postura fetal, es más flexible y tiene un sueño más profundo. La idea es que el bebé esté dormido mientras lo retratan.

La sesión con José Xavier, el hijo de Nicole Aguirre y Vicente Zambrano debía realizarse el lunes por la mañana, porque durante el día hace menos frío y se aprovecha mejor la luz natural. Kay García, fotógrafa, nunca recurre a iluminación artificial y tampoco utiliza el flash.

Los 3 llegaron a tiempo. Su hijo José Xavier, como era de esperarse, llegó dormido. Antes de llevarlo al estudio, Nicole, su madre, le dio de comer para que no llorara. En el estudio, los recibieron Kay y su esposo Ricardo Solórzano. El lugar es espacioso y acogedor: los retratos de recién nacidos, algunos más regordetes que otros, ocupan las paredes del estudio que luce impecable. En las imágenes hay bebés dentro de vistosos baúles, tinas, bateas… Lucen gorros de lana, coronas, cintillos. Kay García es fotógrafa de bebés desde hace un poco más de 2 años.

A su estudio Lalaluby Kay acuden cientos de padres con sus hijos en brazos. Todos ansían que sus bebés sean fotografiados. Por lo general, Kay no retrata a bebés con más de 15 días de vida. Solo así, garantiza que sus fotos se ciñan a lo que hoy se denomina newbornphotography (fotografías de recién nacidos). Apenas llegan, Nicole y su pareja colocan a su primogénito en los brazos de esta fotógrafa que, desde ese momento, asume una nueva responsabilidad: garantizar, a toda costa, la comodidad y el bienestar del recién nacido.

Si por alguna razón, el bebé se desata en llanto, Kay lo calmará y conseguirá —como ya ha ocurrido otras veces— que retome el sueño para poder fotografiarlo. Para algunas madres ella tiene una “mano de ángel”. Cuando algún bebé vomita, se hace pipí o popó, se esmera para dejarlo impecable y retomar la sesión. “Son los riesgos laborales de este oficio”, bromea esta joven, madre de 3 niñas, que estudió Fotografía en España y que regresó al Ecuador para dedicarse a este oficio. Primero incursionó en el Fotoperiodismo, pero después, con el ajetreo de las coberturas noticiosas de última hora, decidió bajar el pie del acelerador y buscar algo más tranquilo. Al principio, hacía fotos de bodas, después, algunas amigas le sugirieron que les hiciera retratos cuando estaban embarazadas. Poco a poco, incursionó en el arte de fotografiar a recién nacidos. Asistió a cursos, aprendió técnicas y, finalmente, se especializó en este campo.

Los padres solo observan

Desde que comienza hasta que finaliza la sesión, los padres nunca intervienen; solo observan. Nicole comenta que tenía mucha inquietud sobre el proceso. “Nunca sabes bien cómo se realizarán las fotos, tenía muchas inquietudes”. Su hiijo José Xavier no pudo portarse mejor. Nunca lloró ni hizo pucheros. Durante el tiempo de la sesión —cerca de 2 horas— sus padres estuvieron encantados con la experiencia. “Me gustó como Kay y su esposo trataban a mi hijo. Lo mimaban y acariciaban. Ni siquiera se dio cuenta de que lo estaban fotografiando”.

Posó en un barco, en un baúl, en un puff (sillón) con diferentes telas. Le pusieron orejas de conejo y un gorro de aviador. En pocos días más, Nicole y su esposo recibirán 20 fotos en formato digital y 5 impresas. “A los padres, les esperamos con el estudio limpio y caliente, tenemos unos calefactores para aclimatar el sitio, ya que los bebés posan desnudos”.

Como las fotos son posadas, es imprescindible que estén completamente dormidos; despiertos no controlan sus movimientos y no es posible retratarlos como se espera. Kay ha fotografiado a más de 300 recién nacidos; la mayoría provenientes de Quito, pero también de Ambato, Ibarra, Riobamba. En muchas ocasiones, ha recibido llamadas telefónicas de madres guayaquileñas y cuencanas que desean venir a la capital para que sus hijos o hijas sean retratados. En esos casos, les sugiere evitar el viaje en avión, porque se trata de niños recién nacidos. “No hay por qué correr riesgos, sobre todo, porque en el trayecto se pueden enfermar”.

En sus catálogos hay retratos de recién nacidos en poses diferentes, de hermanos mayores con el bebé y acurrucados en los brazos de sus padres. Esta fotógrafa comenta que solo logró retratar a su última hija antes de que tuviera 15 días de nacida. “Mis 2 primeras hijas no tuvieron esa oportunidad”, se lamenta.

Los accesorios son elegidos con sumo cuidado. Utiliza lanas antialérgicas y adornos que no lastimen ni aprieten. El principal objetivo es que el bebé se sienta totalmente cómodo. Las sesiones siempre se reservan por lo menos un mes antes de que nazca el bebé. Solo se realizan 20 sesiones al mes. En algunas ocasiones, Kay realiza más de 2 al día.

Una de las dificultades de su trabajo es la búsqueda de materiales (accesorios). Con frecuencia, acude a diferentes tiendas en línea para adquirir toda clase de prendas para los recién nacidos.

A Berni Rosero, psicóloga, le agradan los materiales utilizados. Su hija Claudia posó con diferentes diademas. Esta joven se enteró de este trabajo fotográfico a través de la red social Facebook. Casi de inmediato se contactó con la fotógrafa y reservó su cupo con un mes de anticipación. Cuando su hija Claudia nació llamó casi inmediatamente para fijar la fecha de la sesión. El día fijado fue jueves; su hija Claudia tenía apenas 12 días de nacida cuando la fotografiaron en diferentes poses. “Ellos le sacaron la ropita e incluso le cambiaron el pañal. Uno solo disfruta de la sesión, es increíble”.

Hace unos días, Kay le envió un adelanto: un par de fotos en las que aparece ella con su hija, su esposo con la recién nacida y los 3 juntos. Berni comenta que hace algún tiempo se enteró que AnneGeddes es una de las fotógrafas más reconocidas por retratar a bebés.

Esta australiana ha vendido más de 10 millones de libros y sus imágenes son conocidas en todo el mundo tanto por sus álbumes como por sus agendas, postales y salvapantallas. Esta fotógrafa tan reconocida ha confesado, en varias ocasiones, que nunca le gustaron las típicas imágenes de bebés vestidos de domingo con escenarios artificiales. A fines de la década de los ochenta, comenzó a retratar a niños recién nacidos en maceteros, envueltos en velos transparentes, rodeados de pétalos. Para AnneGeddes el bebé es el que manda en el estudio fotográfico. “Es necesario adaptarse a sus actividades para captar los mejores momentos. Ahí está la magia”.

En la plenitud del embarazo

Claudia Tranquillo comenzó a fotografiar a mujeres embarazadas hace un año. Esta fotógrafa brasileña llegó a Quito hace 2 años en compañía de su esposo. “El trabajo de él me trajo a esta ciudad”. Durante este tiempo se ha especializado en fotografiar a mujeres en estado de gestación. “Me encanta mi trabajo, porque puedo retratar a la mujer en un momento muy especial de su vida”. Quienes acuden a su taller, le piden toda clase de retratos: a solas, con la pareja y con hermanos y hermanas. Claudia prefiere tomar las fotos durante la mañana, porque suele recurrir a escenarios al aire libre. “El sol es más suave en la mañana”.

En su estudio, tiene diferentes accesorios; algunos para colocarlos en el cabello, como coronas de flores y cintillos. También tiene vestidos de colores pasteles y transparencias que las mujeres lucen con sensualidad aún en estado de gestación. Claudia recomienda no dejar la sesión para las últimas semanas y asegura que la mejor época para fotografiarse es entre la semana 28 hasta la 36. El gusto por retratarse durante el embarazo no es nuevo.

Desde hace varios años, una de las promotoras de esta idea fue la actriz Demi Moore, quien se tomó varias fotos desnuda para la revista VanityFair mientras estaba embarazada. Hace algunas décadas, las mamás se retrataban escasas de ropa en su casa. No eran osadas. Solo querían guardar las fotos en el típico álbum familiar como un recuerdo. Ahora, cada vez son más las mujeres que acuden a fotógrafos profesionales para que las imágenes puedan ser expuestas a la vista de todos.

De hecho muchas ubican las fotos en lugares visibles del hogar. A Carla G. le encantó retratarse cuando estaba de 32 semanas de embarazo. “Un amigo fotógrafo me sacó las fotos con mi pareja y nos encantó”. Hay muchas revistas que dedican varias páginas sobre el tema. En ellas, brindan consejos sobre cómo retratarse durante este período. Entre las recomendaciones, se destaca la importancia de elegir a un fotógrafo de confianza, aunque no sea profesional.

Mario Andrade es un fotógrafo aficionado que ha retratado a muchas mujeres en estado de gravidez. “Hay muchas jóvenes que se sienten avergonzadas cuando deciden retratarse. En mi caso, he fotografiado a amigas y primas”. Durante la sesión, por lo general, no se utiliza ropa de maternidad. La tendencia es lucir ropa apretada que deje al descubierto el pupo. Andrade cuenta que en una ocasión, una amiga le pidió fotografiar su barriga mes a mes. “Fue increíble ver de cerquita cómo crecía su barriga. No hay por qué negarse este recuerdo”.

TESTIMONIO

Mi hija Martina posó muy relajada

A los 15 días de su nacimiento acudimos a la sesión fotográfica.Antes de llevarla le di de comer para que esté tranquilita. Durante toda la sesión, mi bebé Martina estuvo muy cómoda y no lloró, pues como había comido estaba muy relajada y dormida, lo cual permitió que pudieran trabajar sin problema y realizar las fotografías. Casi al final se despertó, así que le dimos de comer nuevamente y se volvió a dormir para terminar con la sesión.

En el tiempo que esta duró, se utilizó una variedad de lazos y accesorios, entre ellos un gorrito en forma de manzana, lazos de varios colores, etc. Además las fotos las hizo en varios escenarios: fondos de varios colores, una especie de carretilla, un pequeño balde, un pesebre... Como a mí me gustan los búhos le llevé un gorrito de lana con la imagen de este animalito. ¡Quedó divina!

Belén Toscano, madre

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