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Diego Salgado Ribadeneira

Volver al futuro

22 de diciembre de 2020 00:00

Quito debe volver a ser el espacio en donde concurren las diversas corrientes de las ideas humanas, la capital Luz de América debe convertirse en la metrópoli en dónde se respire libertad, se sienta libertad y que en realidad su gente sea libre, respetuosa del pensamiento distinto, en donde propios y extraños tengan la tranquilidad de expresarse de la manera que tenga ganas.

 ¿Qué hace falta para que eso ocurra?

Siempre hay que recordar el origen, la historia de pueblo conquistado y sometido violentamente, primero por los incas, más tarde por los europeos y en la actualidad por bandas disfrazadas de políticos que por medio de la demagogia y el discurso transnacional impuesto por los dineros de procedencia prohibida, encantan a esos electores que deciden cambiar su libertad por espejos, hoy, en forma de ofertas populacheras, tránsfugos que lo único que han hecho al igual que en el pasado los explotadores, es agarrarse del poder político para lucrar del tesoro ciudadano.

Hay que despertar, comparar lo que es conocido, con lo que buscan los quiteños, levanten la voz en contra del tirano moderno que no satisface sus anhelos, que saben que les engaña, que entienden que lo único que buscan es rellenar su panza sin fin. Recuperen la energía, libérense de los ignorantes, de los incapaces, de los deshonestos intelectuales y de los corruptos.

Conozcan que en el pasado también hubo tiranos que sometieron al pueblo quiteño, pero que, mujeres y hombres preclaros, dignos, sembraron el germen de la emancipación, buscaron el autogobierno y ser dueños de sus tierras.

Los extraños que pretenden imponer las ideas rechazadas en todo lugar que han tratado de implementarlas ¡en todos! han fracasado. Los que insisten deben ser proscritos.

La gente quiere salir a las calles y plazas con tranquilidad, que los niños y adolescentes no sean acosados por los narcos financistas de los tiranos modernos. Quito quiere volver a ser la ciudad de paz.

 

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