Vivanco y La Posta se van a Bélgica

- 25 de julio de 2018 - 00:00

Luis Eduardo Vivanco y sus aliados de La Posta se van a Lovaina. Para ser exactos, se van a “Bélgica a ver al Mashi y contarte todo lo que hace y lo que no hace”. Esa es la extensión de la información que han proporcionado en el crowdfunding que utilizaron (y que continuará hasta el 13 de agosto, pero que ya cumplió su meta) para mandar a un equipo periodístico y contar a sus lectores “cómo vive el ex” (sic). Y, más allá de su fanaticada contribuyente, las críticas no tardaron en llegar.

Yo no soy fan del periodismo que hace Vivanco, ni el estilo con el que se maneja La Posta. No es la primera vez que lo digo, pero resulta que tampoco es la primera vez que escribo defendiéndolo. Porque más allá de estar en desacuerdo con su forma, su estilo, y su contenido, me parece importante defender la gestión. Es decir, defender su medio como lo que es, un modelo de negocio. Un modelo de negocio que no pretende esconder su financiamiento (aunque aseguran no ser influenciados por sus financistas, lo cual en este punto, ¿es necesario ese lugar común imaginario?), y que busca nuevas avenidas para incrementarlo. Pedir a una comunidad anónima de lectores contribuir para irse de paseo a Bélgica y seguir a Correa puede no ser el mejor periodismo (porque no han dado más detalle sobre lo que buscan, más allá que triunfar donde Ramiro Cueva fracasó), o la calidad de periodismo que esperamos, pero lo están haciendo de manera transparente aupados en la libertad de las personas de hacer lo que quieran con su dinero. Al final, no se sabe si las críticas son porque se están yendo o porque no se les ocurrió a los críticos hacer algo así antes.

Más que molestar a la gente lo que van a hacer, parece que les molesta que sean exitosos. Exitosos, en definitiva, sin hacer más daño que a quienes voluntariamente decidieron que valía la pena darles dinero para hacer algo que puede ser de calidad o no, pero que será problema de quienes pagaron para que se haga.

La reacción no debió ser insultar, atacar (ad hominem la mayoría de veces) o preguntar con ironía por qué no están recaudando esos fondos para donarlos a los necesitados. La reacción debió ser proponer algo mejor que lo que proponen en La Posta. La respuesta debió ser proponer una alternativa. La respuesta, por último, debió ser organizar una colecta para los necesitados. Pero siempre es más fácil criticar que hacer. No lo sabré yo que soy columnista. (O)