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El Telégrafo
Padre Pedro Pierre

¿Ser rico o vivir dignamente?

05 de octubre de 2018 - 00:00

En definitiva tenemos que elegir entre buscar ser rico o vivir dignamente. ¡Qué pena escuchar en las redes sociales a una niña de 6 años decir campante: “¡Lo más importante es el dinero!”. ¿Y la dignidad? ¿Dónde queda la dignidad?… No se puede al mismo tiempo acumular riqueza y crecer en dignidad, porque la acumulación de dinero es fruto del robo.

Es así que perdemos la felicidad, la paz, la tranquilidad y la fe. El apóstol Santiago lo decía: “El salario de los trabajadores que cosecharon sus campos se ha puesto a gritar, pues ustedes no les pagaron; las quejas de los segadores ya han llegado a los oídos del Señor… Condenaron y mataron al inocente, pues ¿cómo podía defenderse?”.

La vida digna está en la fraternidad: para vivir dignamente hay que compartir, pues la fraternidad solo se da entre iguales. ¿Apostará un día esta niña de 6 años para la fraternidad y el compartir, para la compasión, para la dignidad, para la felicidad? No le será tan fácil si ya a tan temprana edad le cierran los caminos…

Y nosotros y nosotras abrimos caminos de fraternidad, de compartir para encontrar y construir dignidad y felicidad. La bienaventuranza “¡Felices los pobres!” significa: felices los que comparten, felices los y las que se unen para compartir, para crear comunidades de iguales. Sí, ¡felices si nos metemos en este camino!

La vida es justamente esta lucha por la dignidad personal y colectiva. Se la gana en comunidad porque, individualmente, difícilmente lo vamos a lograr. Perdamos el miedo a vivir dignamente. Lo contrario del miedo no es la valentía, sino la fe. La fe en que las cosas pueden ser diferentes y que las personas podemos ser mejores, fraternales.

Eso fue la apuesta de Jesús: aunque lo mataran su mensaje llegó hasta nosotros, para que nosotros apostemos también para una vida que va más allá del miedo, de las dificultades, de la tristeza e insatisfacción, de la desesperanza. La fe es creer que hasta los vientos contrarios nos llevarán a un puerto seguro. ¡Ánimo en este camino! (O)

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