Vandalismo, ruralidad y desarrollo

- 18 de octubre de 2019 - 00:00

La eliminación del subsidio de la gasolina en Ecuador fue el detonante de multitudinarias, extendidas y violentas protestas populares, principalmente de los indígenas, incluidos actos de vandalismo en varias ciudades.

El vandalismo es una acción deliberada de destrucción de bienes públicos (dependencias públicas, monumentos, canchas, calles, veredas, árboles, etc.) y bienes privados (vehículos, negocios, viviendas, alimentos, etc,) impulsada por frustraciones represadas, que en una situación extrema pueden conducir al pillaje y saqueo. El vandalismo aprovecha un acontecimiento externo (medidas económicas, accidentes o desastre natural).

La política económica mundial orientada al servicio de los más ricos y poderosos está agudizando la pobreza en todos los continentes. En Ecuador, en los últimos cinco años, la desocupación y la pobreza han aumentado alrededor del 10%.  

En Ecuador, junto con otros países de América Latina y África, el sector rural ha permanecido abandonado, en especial los indigenas, que han sobrevivido por siglos sin los más elementales servicios de salud, educación, agua potable, aguas servidas y peor todavia electricidad.

El sector rural profundo de todas nuestras regiones carece de electricidad, lo que le impide entrar en la modernidad, tener un televisor que le conecta con el país y el mundo y la posmodernidad con los servicios de internet.

En el sector rural se vive encerrado y en la oscuridad, lo que motiva a vivir en las invasiones de las ciudades, donde tienen por lo menos la electricidad y sus ventajas. Nuestro pueblo, sin una educación básica y sin capacitación para trabajar, sobrevive sin ingresos, y otros con ingresos miserables, lo que no le permite llevar un vida digna.

Se requiere urgentemente la implementación de un plan de desarrollo rural, por vez primera, que permita una vida digna que reduzca la migración a las ciudades y los potenciales actos de vandalismo. (O)