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Karen Garzón-Sherdek

Vacunas

18 de diciembre de 2020 00:00

Aunque la covid-19 ha llegado a la mayoría de países, infectando a más de 73,9 millones de personas y dejando alrededor de 1,6 millones de muertos hasta la fecha; el mundo está esperanzado por el anuncio de las primeras vacunas contra este virus. Conseguir estas vacunas no ha sido fácil, se ha requerido de importantes alianzas, financiamiento y lucha contra el reloj.

Sin duda, ha sido un desafío muy importante en pro de la salud de la población y, por supuesto, de la economía mundial. Pfizer y BioNTech, Moderna, AstraZeneca y Oxford, y Sputnik V son las vacunas más adelantadas; y, mientras todo apunta a una nueva ola de contagios, hay países que ya empezaron el proyecto de vacunación como Inglaterra, Rusia y Estados Unidos. Por supuesto, hay otros, los Estados más pobres del mundo, que no saben a ciencia cierta cuándo podrán adquirir las dosis.

El Fondo de Acceso Global para Vacunas Covid-19 (COVAX) es una iniciativa público-privada de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Alianza GAVI para las vacunas y la Coalición para la Promoción de Innovaciones en pro de la Preparación ante Epidemias (CEPI), que fue creada con el propósito de asegurar que todos los países tengan acceso equitativo a las vacunas contra el coronavirus. 183 países se han sumado a este proyecto, así como también los países de América Latina y El Caribe. Al ser el único proyecto global de este tipo, promueve la cooperación entre los países, facilitando así la vacuna a 92 países que serán financiados. Países como El Salvador, Haití, entre otros, recibirán donaciones.

Por su parte, en Ecuador se anunció el 16 de diciembre que la Agencia de Regulación y Control Sanitario (Arcsa) aprobó que la vacuna de Pfizer y BioNTech sea administrada y se pretende llegar al 60% de la población. El gran reto será un almacenamiento en temperaturas de -70 grados y su respectiva distribución.

Las vacunas son un imperativo ético para la sociedad planetaria y su distribución no puede estar guiada por factores puramente crematísticos o de lucro, urge una mirada de equidad y humanismo.

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