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Simón Zavala Guzmán

Una poeta del Helenismo

02 de diciembre de 2020 00:00

Georgía Kalsidou, es una poeta griega al que el gobierno de su país, en el año 2008, le otorgó la designación de Embajadora del Helenismo. Su gran trayectoria cultural y especialmente literaria; su humanismo abierto a todos los hombres y mujeres del mundo, sin excepciones ni discriminaciones de ninguna naturaleza; su palabra dulce, reflexiva, crítica, analítica y a veces conmovedora; su profundo conocimiento de sus raíces ancestrales, de la historia de su pueblo y sus avatares y de la cultura y la sabiduría de sus antepasados, la hicieron merecedora con absoluta justicia de ese elevado galardón.

Nació en Thessaloniki, (Salónica) una ciudad de la antigua Grecia fundada en 316 -315 a.C. por el rey Casandro de Macedonia, cuya riqueza histórica, arqueológica y artística fue reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988 con la denominación “Monumentos paleocristianos y bizantinos de Tesalónica”. En 1997 fue la Capital Europea de la Cultura. Vive desde hace unos treinta años en Bogotá, Colombia, en donde enseñó durante veinte años “Lengua y Cultura Griega” en el Instituto Caro y Cuero; y alemán en el Goethe Institut. Actualmente está dedicada a la traducción de textos literarios. Publicó las antologías poéticas: “Destellos – Λαμπυρίσματα”, 2012, “La vida sería una bella alternativa”, 2014, Y dijo la Pitia”, 2018. Sus poemas están incluidos en varias antologías poéticas de Colombia, Grecia y de varios países de América Latina.

Hace poco, estuvo en Quito y en algunas ciudades cercanas, por haber sido invitada al Encuentro Internacional de Poetas “Paralelo Cero”. Tiene un sueño: Hermanar Atenas, de Grecia, con Bogotá muy conocida en el siglo XIX como la “Atenas Sudamericana” y Cuenca, la “Atenas ecuatoriana”. Sé que lo conseguirá.

Su poesía, hermosamente escrita es un reclamo ardiente contra lo execrable de las injusticias humanas, contra la podredumbre de los dueños del poder que asesinan a pueblos y culturas por su ciega ambición de dominio y de exacción económica imparable. Es un alegato poético sincero y profundo por los pobres y oprimidos del planeta, por su derecho a vivir con plenitud, con amor y con paz creativa. Y es también, un canto casi épico en el que su memoria regresa por los intersticios de la historia de su pueblo y, en elevado plano lírico, casi nostálgico, nos habla de su propia dimensión humana en el tiempo. Una gran poesía y una gran poeta, no cabe duda.

 

 

 

 

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