Una jueza de verdad frente al atraco bancario

- 11 de junio de 2014 - 00:00

Jamil Mahuad ha sido sentenciado a 12 años de prisión por la doctora Ximena Vintimilla, jueza proba y valiente, tras declararlo culpable de peculado o malversación de dinero público, en relación con el atraco bancario que vivió el país en 1999 y el posterior ‘salvataje’ estatal en beneficio de banqueros corruptos, lo que provocó mayor crisis que la desatada por las políticas neoliberales del FMI, articuladas por las mafias de la partidocracia y sus gobiernos.

Dicho atraco, de más de 8.000 millones de dólares -el más grande de la historia de la República-, afectó al pueblo ecuatoriano, dejó en segundo puesto a otro, con Osvaldo Hurtado, el de la ‘sucretización’ de la deuda externa privada, que benefició a poderosos banqueros y empresarios, que fueron liberados de sus deudas por unos $ 1.300 millones, asumidas por el Banco Central.

Como se sabe, Mahuad, ahora buscado por la Interpol, fue ministro de Trabajo de Hurtado, quien llegó al poder tras el asesinato de Jaime Roldós. Mahuad asumió después de un fraude electoral, orquestado por el gobierno espurio de Alarcón, la bancocracia que controlaba desde Filanbanco toda la información y el Tribunal Supremo Electoral, presidido justamente por Patricio Vivanco, su abogado defensor, quien luego fue nombrado embajador ante la OEA.

Recordemos también que Mahuad cerró la frontera con Perú, afectando más nuestro territorio; y entregó a EE.UU. la base de Manta, para sus labores de espionaje y represión en la región.

La sentencia se da después de 14 años del negociado, tras una política económica que devaluó el sucre a mansalva, condujo al ‘feriado bancario’ y congelamiento de los depósitos, perjudicando a centenares de miles de personas, impuso la dolarización, con una macrodevaluación (25.000 sucres por dólar), con lo que saquearon el ahorro nacional; creó la AGD y ‘licuó’ la deuda de los banqueros y continuó con el festín y atraco a través de sobreprecios de activos ‘chatarra’ recibidos en dación de pagos y su venta a precios irrisorios, a las mismas trincas.

También se aceptó la presión de la oligarquía ‘privatizadora’ y estatizó los poderosos bancos del Pacífico, Filanbanco y la Previsora.

Toda una acción mafiosa, con la que se llevaron dineros del público y del BCE. El Estado pagó el atraco, los precios se multiplicaron, se deterioraron los sueldos, salarios, pensiones y fondos de reserva. Todo se dividió para 25.000, igual que los valores nominales de los depósitos, para su conversión en dólares. Fue un plan perverso que ha quedado en la impunidad.

La sentencia reivindica parcialmente la justicia, pero siguen los banqueros campantes y sus testaferros aún difunden el cuento de Mahuad de que lo que hizo fue ‘inevitable’, el ‘mal menor’, que ‘limpió’ al sistema financiero de banqueros corruptos, que es ‘inocente’ y que todo ha sido ‘manejo político’. Poco más y pide ser indemnizado porque actuó ‘responsablemente’. Cínicamente pidió ‘perdón al pueblo’.

Por cierto que hubo manejo político en el juicio. Han quedado evidenciados tantos jueces venales, vendidos. Algunos lo declararon inocente y afirmaron que con las medidas ‘no pasó nada’, que ‘nadie salió afectado y a nadie se benefició’.

La jueza Vintimilla ha merecido respaldo ciudadano unánime; el sentenciado fue desde siempre condenado por los afectados y el conjunto del pueblo. El país entero espera que se confirme la sentencia y exige que los responsables, actores directos, cómplices y encubridores, tengan el mismo destino y el Estado recupere la totalidad de los valores perdidos, que en parte logró el gobierno de la Revolución Ciudadana.