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Ecuador/Jue.24/Jun/2021

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José Velásquez

Un gobernador para Guayas

03 de mayo de 2021 00:00

Salvo un par de honrosas excepciones, en los últimos 14 años ha desfilado por la gobernación del Guayas un escuadrón de oportunistas y obedientes aprendices para quienes lo más importante fue el partido y no la provincia. Pasamos de personajes ilustres como Rafael Guerrero Valenzuela, Ángel Duarte Valverde y Carlos Estarellas Merino a polizones militantes de turno.

No fue solo el irrespeto de considerar a la gobernación de la provincia más poblada del país como una pasantía antes de asumir otros encargos; o de tener como único punto de la agenda la confrontación sin tregua en el último gran reducto anticorreísta. Fue, por sobre todas las cosas, la aventura de la rotación con funcionarios que duraban un promedio de 13 meses.

Lo único que importó fue el cálculo electoral: intentar crecer y que no crezcan otros. Y bajo ese mismo razonamiento perverso se infiltraron en instituciones como Fedeguayas, o pusieron en jaque a otras entidades representativas como la Junta de Beneficencia. Y así auspiciaron la división, con una canasta de promesas para los ilusionados habitantes de Santa Elena mientras ellos dibujaban un mapa político más conveniente.

El presidente electo Guillermo Lasso sabe lo que significa ocupar ese despacho y también conoce lo que se necesita para representar al ejecutivo en un momento durísimo tanto en lo económico como en lo social. Estoy seguro que entiende que nos urge un liderazgo eficiente y transparente, sin poses ni vanidad. Confío en que la designación no pase por cuotas ni por acuerdos previos. Que quien llegue no se obsesione por el número de seguidores, ni baile en TikTok, ni cante con la guitarra en Instagram. Sería vergonzoso seguir irrespetando a las provincias con funcionarios que no piensan en el servicio sino en la catapulta y la vitrina de popularidad.

Personalmente no estoy muy convencido si la figura de la gobernación provincial sigue teniendo vigencia. Quizás debió haber sido eliminada en nombre de un estado menos obeso y en aras de robustecer los gobiernos seccionales elegidos por votación popular. Pero si la Constitución determina que el presidente tenga un embajador en cada provincia, espero que ese representante esté a la altura de un gobierno que ofrece ser inclusivo, honesto y eficiente.

Sería un mensaje poco alentador que el gobierno arranque con una lotería de improvisados, sobre todo porque la pandemia exige un músculo adicional y sin precedentes en cada rincón. Y que los gobernadores muestren lealtad, pero sobre todo con sus circunscripciones y con un Ecuador que exige más seriedad de sus líderes.

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