El Trole y la innovación

- 24 de diciembre de 2018 - 00:00

Un líder es una persona capaz de concebir y ejecutar propuestas creativas para mejorar la realidad de su entorno. Eso es lo que necesitan nuestros municipios. No funcionarios en el cargo sino alguien con la visión para generar soluciones sostenibles en el tiempo.

El ejemplo más claro de una respuesta innovadora a un problema urbano circula todos los días en Quito por la av. 10 de Agosto. Avanza por la calle Guayaquil y termina en la av. Maldonado. Es el sistema Trolebús, que acaba de cumplir 23 años este diciembre.

Los sistemas de trole ya no eran muy populares en el mundo porque en la mayoría de las grandes ciudades la movilidad se sostenía en otros sistemas, como los trenes subterráneos o elevados, o en grandes autopistas.

El trole, además, operaba con electricidad y Ecuador era, al menos en ese entonces, un paraíso de apagones. Entonces se hicieron los ajustes para aterrizar la idea al entorno de Quito. Por ejemplo, se dispuso que las unidades funcionen de manera alterna con combustible.

Quito necesitaba una solución urgente que sea eficiente, masiva y moderna sin ser descomunalmente cara ni compleja. Había que disminuir la contaminación y romper la mafia monopólica de los transportistas urbanos, especialmente en el Centro Histórico. Sixto Durán-Ballén era presidente y Jamil Mahuad era alcalde. El cimiento fue la Ley de Régimen para el Distrito Metropolitano de Quito, que el propio Mahuad presentó años antes cuando era diputado. Se consiguió el financiamiento y 14 unidades empezaron a rodar transportando un promedio de 50.000 pasajeros por día. Hoy son más de 1,2 millones que se movilizan a diario entre el Trolebús y la Ecovía. Es el sistema de transporte urbano más grande del país.

En ese 1995, Mahuad corría por la reelección. El Trolebús le pasaba factura en la campaña porque los transportistas se opusieron ferozmente. Mahuad mantuvo el calendario, inauguró el Trolebús y ganó la reelección.

Una ciudad (o un país) requiere visionarios valientes con ideas sostenibles. El proyecto fue tan bueno que los buses originales recién empezarán a jubilarse desde este 2019. Acabamos de salir de una década de eruditos académicos. Yo pensaría que es momento nuevamente de apostar por la innovación porque, como decía Albert Einstein, la verdadera señal de la inteligencia no está en el conocimiento sino en la imaginación. (O)   

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