Transformación productiva con equidad

- 21 de mayo de 2014 - 00:00

Con oportunidad de la reciente visita de Rafael Correa a Chile, su conferencia en Cepal y los discursos en su homenaje, recordamos que con ese nombre el organismo de la ONU, en 1990, 42 años después de su creación (1948), lanzó un plan regional para dejar atrás la década ‘perdida’ de los 80, producto de la política neoliberal de ajustes, impuesta por el poder imperialista a través del FMI y Banco Mundial, que -además- hipotecó nuestros países y liquidó su soberanía con elevado y perverso endeudamiento externo, provocando más atraso, miseria y dependencia; fomentó una economía especulativa que cuasi liquidó el Estado nacional y expulsó a millones, en condición de inmigrantes mal tratados y discriminados.

Con esa nueva estrategia se buscó transformar las estructuras productivas en un marco de progreso y equidad social, superar la pérdida de dinamismo de las economías y sus desequilibrios macroeconómicos (comerciales y financieros internacionales, fiscales, monetarios) y el consecuente desempleo y alta marginalidad social de la mayoría de la población, así como el debilitamiento del Estado; por fin, redistribuir el ingreso, en un marco de recuperación democrática, tras la liquidación de dictaduras militares fascistas, y lograr autonomía, detener el deterioro ambiental y elevar la calidad de la vida.  

Se presentó este nuevo programa tras el de fomento industrial con sustitución de importaciones, que fracasó en el marco del sistema internacional centro (países hegemónicos) - periferia (países sometidos), en el que primó el estrangulamiento externo, relaciones comerciales ultraexplotativas y depredadoras, deterioro de precios de nuestras materias primas, como lo denunció el primer secretario Raúl Prebisch.

Se buscó superar el modelo primario exportador, con una racional articulación productiva sectorial e internacional, apertura gradual y selectiva, desarrollo industrial y fomento de las exportaciones, incorporando progreso técnico y el conocimiento universal, apoyando a la pequeña y mediana empresa, recuperando el sector público, modernizando el agro, mejorando la infraestructura, fortaleciendo la integración para ampliar los débiles mercados  locales, producto de la escasa capacidad de compra de las mayorías, determinada a su vez por la concentración de la riqueza y las estructuras agrarias arcaicas, entre otras. La Cepal reconoció la coherencia de los planes de gobierno, la decisión política firme para el objetivo  del Buen Vivir en un marco de estabilidad política, iniciada en 2007, tras derrotar a la oligarquía y desmantelar el neoliberalismo, recuperando el Estado.