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Carla Estefanía Pareja

Tener miedo

10 de septiembre de 2021 00:36

MIEDO - RAE: Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario.  Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.
 
Tener miedo crea espacios insospechados en la mente. Genera aspectos desconocidos de la vida. Pasas, en menos de 1 minuto, de sentirte bien respecto a un tema a sentirte frustrada, colapsada, angustiada. Encerrada en emociones que no sabes dónde o por qué se generan (o tal vez sí sabes y eso a veces es peor). El miedo paraliza, entristece y enoja.
 
Resulta que el miedo no se va así no más. Pasan días, semanas, meses, años y sigues teniendo miedo. Crece con el tiempo. Tiene ventosas que se adhieren a los confines del cerebro y pareciera que se regodea con verte amilanada ante él. El desasosiego que sientes no es solo por tener al miedo como inquilino moroso perenne, sino por sentir que el miedo dirige tu vida.  Y pasa, claro que pasa.
 
Existimos personas a las que el miedo y sus secuelas (como la inseguridad y la falta de autoestima) nos entorpecen cada paso que damos. Existimos otras personas que vamos por el mundo con una pared de concreto a nuestro alrededor. Que vemos la vida desde un túnel de ladrillos, la vemos lejana, inalcanzable. Porque vivir con miedo no es vivir. Vivir con miedo es inhalar y exhalar sin un sentido, sin pasión por la existencia.
 
Al miedo no se lo busca, te atropella, te perfora la razón y el corazón.
Te despedaza cuando te roban de forma violenta.
Te fragmenta cuando eres abusada sexualmente.
Te tortura cuando te persiguen en la calle.
Te desgarra cuando te drogan.
Te acaba cuando te violan.
Te parte cuando te maltratan psicológicamente.
Te deshace cuando de niña te ignoran en casa o eres víctima de acoso escolar.
Cuando incluso en tu hogar estás insegura porque son en quienes más confías los que destrozan tu inocencia.
Te quiebra cuando eres considerada un objeto.
Te vence cuando solo te toman en cuenta para el estatus de tu familia, para casarte y unir (más) la alta sociedad.
Te descompone cuando te miran solo por tu lindo rostro o cuerpo pero jamás por lo que piensas y sientes, o cuando te desprecian y violentan porque tu rostro y cuerpo no se acerca a la hegemonía.
Te desintegra cuando quien amas te golpea.
Te hace añicos cuando das toda tu existencia por el cuidado de una familia y tu compañero/a te engañó siempre, desde el inicio, y te quedaste por las criaturas.
Te doblega cuando creciste en una familia iletrada, viene alguien a "salvarte", te casas y crees que al fin serás feliz lejos de la pobreza pero vives décadas de sumisión y esclavitud hasta tu muerte.
Te rompe cuando "no mereces" ser de la familia porque no eres heterosexual o por la misma razón no aceptan a tu pareja.
El miedo vulnera lo más profundo de tu ser cuando por tu edad ya no eres "útil".
 
Lloro. Lloro porque conozco por lo menos a una persona en cada ejemplo mencionado. En algunos casos yo soy esa persona, somos muchas.
 
¿¡Cómo no tener miedo!? Me lo pregunto a diario. Y he escuchado tantas veces, en tantos lugares, hasta en películas: "está bien tener miedo, pero no hay que dejar que te domine" Si esa frase ayudara, no existiría el miedo y quienes se alimentan de él.
 
Nos queda lo de siempre, estar en resistencia permanente. Blindarnos unidas para hacer fuerza juntas. Porque es mejor avanzar lento con miedos compartidos. Nos sostenemos para que el miedo no nos someta. Nos apoyamos para avanzar.

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