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Ecuador/Dom.26/Sep/2021

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Simón Zavala Guzmán

Susana Álvarez Galarza: La exquisitez de la palabra

28 de julio de 2021 00:23

Me parece que la  versatilidad de Susana Alvarez Galarza, - en la que su talento, su inteligencia, su formación académica, su ejercicio docente y su trabajo literario,  son elementos sustanciales de su diario vivir, -   es la que propicia, con mucha fuerza,  que la altura lírica de su obra literaria pueda estructurarse dentro de los verdaderos y auténticos cánones de la poética para elevarse en su verdadero y justo valor lírico.

Poesía, - la suya -  en la que las palabras brotan no sólo del sentimiento de la autora, sino quizás, de algo que va más allá y que para mí  es indescifrable, que genera una transfiguración de lo humano con lo cósmico, en donde no hay un pasado  ni un futuro sino un permanente presente, como un solo hecho, que ocurre en diferentes momentos  al mismo tiempo y, que le da diversas consonancias a su  palabra, dentro de una armonía, que sólo ella, puede conseguirlo. Difícil tarea la de burilar la palabra con el amor  con  que Susana Álvarez Galarza la trabaja, la labra, la perfecciona y la dota del mismo metal onírico con que su pensamiento discierne sobre los acontecimientos y la historia que le ha tocado vivir. Ella lo consigue, porque  es consciente y sabe que la poesía lleva intrínsecamente una dimensión profunda e inacabable del ser poético con el ser lector y porque todo lo que se  hace con la magia del amor es imborrable. Por eso su poesía y su obra literaria van caminando con pasos firmes hacia la trascendencia. La existencia de la humanidad también se mide en esa relación, porque nos permite ir, con  la imaginación,  construyendo el sueño de un mundo mejor para los que deben llegar.  

Su palabra poética, está dotada de una lucidez y de una exquisitez que conmueven. Sus versos son como un ejercicio espiritual revelador de todas sus profundidades interiores y de sus figuraciones futuras, en una suerte de resonancias y delicadezas que se conjugan con tanta sutileza, que parece, que sus palabras abrazaran y nos llamaran a presenciar y sentir los mayores designios. Palabras que estremecen con ternura y que alivian la condición humana, porque la poesía también – aunque no sea su finalidad – pretende hacer del ser humano un ser intelectualmente superior.

Si sabemos que el olvido es la muerte total del ser humano y  la  palabra poética es el fuego vital de quien la escribe, ese ser poético, - en este caso, Susana Álvarez Galarza -, está predestinado a morar para siempre en la cima del recuerdo y de la literatura.

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