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Ecuador/Vie.17/Sep/2021

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Mariana Velasco

SOS por Quito

25 de agosto de 2021 00:25

Quito expira. SOS por la  capital de los ecuatorianos. Permanece en la Unidad de Cuidados intensivos desde hace casi dieciocho meses; la pandemia del Covid 19, agravó su estado. A pesar de tener a un médico como primera autoridad de la ciudad, no logra revertir la situación caótica que atraviesa el Concejo de Quito. Urge que los implicados actúen con la responsabilidad que merece la ciudad para encontrar una decorosa solución que permita recuperar el tiempo perdido y afrontar los graves problemas de la urbe.

La muerte de Rodrigo Paz Delgado, sacudió el espíritu de los ecuatorianos, particularmente de los habitantes de la capital al comparar, valorar y agradecer al’ negro’ por su brillante gestión en la alcaldía. Recordar a ese hombre de chiste fino y corazón enorme, campechano y dicharachero, empresario brillante, candidato a la presidencia, político honesto, chagra y chulla al mismo tiempo además de visionario, de esos que se cuentan con los dedos.

Fue todo un caballero, derrochaba simpatía, decencia, fortaleza, tenacidad y humor. Entre las decenas de anécdotas, lo que ocurrió en la tribuna de los Shyris durante unas fiestas de Quito, fue lo más comentado. Desafió públicamente a un duelo de baile de merengue al ex Embajador de República Dominicana de ese entonces, quién como contribución de su gobierno había traído una orquesta desde Santo Domingo para sumarse al festejo de la capital. Para sorpresa de todos, el alcalde Paz, se levantó con el trofeo.

Auténtico, solidario y con infinita alegría de vivir que ni el profundo dolor experimentado en su juventud al perder a su primera esposa y a sus pequeños hijos en un accidente, le quitaron la esperanza y el optimismo. Salió adelante, formó una hermosa nueva familia y otra ampliada que giró alrededor de la camiseta blanca de Liga, en torno al fútbol y su caprichoso e imprevisible destino.

Durante las tertulias solía contar que, cuando niño escuchó por primera vez un canto que brotaba de las gargantas de los estudiantes de la Universidad Central poniendo su piel de gallina. Sentía la necesidad de levantarse y elevar el puño al aire como hacían todos los jóvenes alborozados en el graderío de ese estadio que lucía el pasto más verde que había visto en su corta vida.

Aquel ‘mijin’ carchense no imaginó que las palabras que le habían enamorado, “…en el tiempo, en el espacio, tu nombre sonará…”, se convertirían no solo en el lema de su vida, sino también en el pasaporte hacia la eternidad.

Los títulos que ostenta Quito, no frenan el descontento de sus habitantes y en las calles con parches de asfalto, se ocultan inmensas necesidades sociales:  galopante inseguridad, corrupción en el manejo de empresas públicas, invasión de vendedores ambulantes, un Metro cuya obra lleva años de construcción y aún no despunta, financiamiento presupuestario y desempleo que dejan personas en la angustia y miseria.

Una urbe segregada es insostenible.  ¿Qué ciudad queremos ser? Como joya patrimonial, la capital de los ecuatorianos debe ser una metrópoli de oportunidades para todos. Cabe recordar al ente edilicio que el deterioro de las condiciones de vida es el flanco más débil de cualquier gobernante.

En dos años en funciones, el alcalde y las autoridades no tienen un modelo de gestión y una hoja de ruta que permita monitorear su trabajo. Hay voces que piden la salida de todos y nuevas elecciones. El burgomaestre, portador de grillete, tiene abiertos varios frentes en la justicia.

 ¡Ironías de la vida! El músico, radiodifusor, alcalde, proféticamente  hace 32 años había grabado un disco con los temas “Mi destino es como el viento” y “Perdóname”.

Por dignidad y si queda un ápice de vergüenza, quienes hicieron del cabildo quiteño un estercolero, deberían renunciar; opacaron el brillo y esplendor, motivo de orgullo y admiración de otras ciudades de la urbe y el mundo. Dios perdona, el tiempo no.

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