Solidaridad con el pueblo palestino

- 16 de julio de 2014 - 00:00

“No hay razones que expliquen, menos que justifiquen, a Israel descargando su odio contra el pueblo palestino, asesinando jóvenes de la manera más cruel imaginable, ni arrasando sus viviendas o deteniendo a cientos de palestinos bajo la misma acusación”.

Con ese texto se convoca en varios países a las organizaciones sociales, políticas y de derechos humanos a manifestar su solidaridad con el pueblo palestino que está siendo objeto de una terrible ofensiva en venganza por el asesinato de 3 jóvenes judíos, sin que existan pruebas incriminatorias contra ningún palestino.

En efecto, continúa la lucha y resistencia de la Palestina ocupada, cuyo pueblo sigue brutalmente reprimido por el régimen de Tel Aviv, que con cualquier pretexto, apoyado militarmente por EE.UU., descarga su perversidad y odio, asesinando de manera cruel a decenas y encarcelando a centenares, incluidos más de 20 parlamentarios.

Es la extrema derecha sionista, que en el colmo de la barbarie ha quemado vivo a un joven palestino secuestrado ‘por venganza’. Fue Muhammad Abu Jdair, de 16 años, el adolescente asesinado, cuando salía de una mezquita y cuyo cuerpo fue quemado vivo, lo que ha provocado una espiral de violencia, ira y repudio de los palestinos y de la humanidad entera.

Las NN.UU., sesgada hacia el poder, denuncia los supuestos ‘ataques contra Israel’ y su ‘respuesta excesiva’; le hacen el coro a las autoridades israelitas que acusan a la ‘formación islámica’ (!) de los manifestantes palestinos de Gaza y sus organizaciones de resistencia, Hamás, que han rechazado tener responsabilidad alguna en el suceso. Ahora el grito de indignación es unánime, contra los bárbaros radicales judíos: ‘No queméis a nuestros hijos’.

Han exclamado, llenos de ira, que Israel no tiene derecho a responder con bombardeos, asumiendo y administrando ‘culpabilidad colectiva’. Y tienen toda la razón, pues esto “ya lo aprendimos de la II Guerra Mundial” afirman. Que se encuentre y sancione a los culpables, pero que no se bombardee a pueblos enteros, masacrando indiscriminadamente gente inocente, niños, mujeres, ancianos, destruyendo viviendas, escuelas y hospitales.

Nos solidarizamos con el pueblo palestino y su resistencia heroica y coincidimos con el pensamiento, ya generalizado, de que el día que los palestinos tengan misiles, tanques, helicópteros, aviones, submarinos y todo el poderío militar que el invasor sionista y terrorista de Israel tiene, será el principio de la paz, la independencia y el respeto para ese pueblo.
¡Viva Palestina, libre y soberana!