Nuestra sociedad: deprime y estresa

- 02 de septiembre de 2019 - 00:00

Esquematizaré tres puntos que planteo como agentes estresantes, por lo que, si llegasen a faltar otros, está en los ojos del amable lector agregarlos para que arme su propia opinión.

1. ¿Con cuánto dinero hay que salir de casa? Si usted es un ciudadano de a pie, ¿cuánto lleva consigo? ¿o es que pasó por alto que la mendicidad ha aumentado y sigue en aumento? Si Ud. diera todos los días “caridad” a las personas que lo solicitasen ¿le es un egreso significativo?

La afectación principal posiblemente sea la impotencia de no poder ayudar a todo el mundo, porque tenemos bastante ya con nuestra vida. Pero los sentimientos de culpa sin duda se van sumando al corazón. ¿Tener que decir “no” a un inmigrante con su bebé en brazos?

2. Luego de la mendicidad, tenemos a los vendedores informales, limpia vidrios, “cuida carros”, etc. uno tras otro. Principalmente los vendedores que recorren la ciudad cargando su producto en el sol canicular. A veces cantando sus historias y otras solo ofreciendo lo que venden a precio “justo”. Nuevamente debemos girar la mirada.

El Estado tiene que responder, no usted, clase trabajadora.

3. La delincuencia imparable y en ascenso. No es suficiente transitar por la deprimente ciudad cargada de pobreza callejera –y la de siempre de sectores urbano marginales, la que no vemos nunca–, más la culpa de no poder ayudar, sino el miedo de circular en una sociedad tan peligrosa.

La Filosofía, esa profesión que no se enseña en ninguna universidad del Ecuador, sirve para pensar un caso como este sirviéndonos, por ejemplo, de la paradoja de Aquiles y la tortuga. La delincuencia es la tortuga que está muy avanzada y Aquiles, todas las medidas de seguridad tomadas y a tomar. Con el cálculo infinitesimal sabemos que la tortuga, en una recta, siempre va a estar un punto más adelante que Aquiles (la seguridad). Aquiles nunca la alcanzará.

Discúlpenme si soy pesimista con esto, pero la única luz para ganar esta carrera es un evento radical en todo nuestro sistema social. (O)