Nuestra casa

- 18 de diciembre de 2019 - 00:00

Nuestra amada Casa es la muy querida Casa de la Cultura, núcleo del Guayas. Aquí esta Casa es una fiesta. Es una Sinfonía de fuego y  haceres que bailan como una galaxia desprendida de los dedos de  Medusa para cantarle a la vida y a la poesía y a la pintura y a la palabra que hace nacer versos y parabienes cuando las cosas quieren crecer hasta ser una vía láctea.

La Casa de la Cultura del Guayas la dirige un mago. Un Merlín  de trabajo y de planos escarlatas que diseñan y planifican todo el acontecer de la Casa. Él es don Fernando Naranjo Espinoza, un gran artista, que ha hecho crecer la Casa hasta los mismos confines del sol.

Hace de todo, Fernando: Planifica, lidera, organiza, impulsa. Ocupa todos los espacios, llenándolos con su trabajo amoroso y de paciencia.

La CCE es la más grande institución cultural en el país. Su historia enaltece la actividad de las artes y el pensamiento.  En el año 2020 cumplirán 70 años de una fuerte actividad cultural en la historia del país.  Están divididas sus actividades en las áreas de museos, bibliotecas, cine, etc.

En la CCE del Guayas trabaja el coro infantil con cerca de cincuenta niños cantándole a la vida. También la Orquesta de Cámara compuesta de treinta niños. La imprenta que tiene un convenio con el Banco del Pacífico para la publicación de libros gratuitos; la escuela de ballet, que dirige la máster Wendi Cabanilla, nuestra bella primera bailarina ahora directora del ballet que se ha impuesto el desafío de presentarnos para el próximo año una ópera completa. Gracias Wendi por  ese reto  que estamos todos apoyándote.

También  el cine con sus funciones gratuitas de lunes a viernes.  El programa de fomento a la lectura que enseña a niños y jóvenes a promover el amor a la lectura y a los libros. 

En la CCE  del Guayas nada se detiene ni nadie está dormido. Todo vive, se enlaza, promueve, hace luz, se hace carne, está entre nosotros y todo está bien, muy bien.

Felicidades arquitecto Fernando Naranjo Espinoza, gracias por tu extraordinaria labor. Continúa, no ceses, ni te conformes.

Tu excelsa  actividad es un orgullo  para nuestra ciudad. (O)

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