Símbolos y emblemas

- 13 de junio de 2019 - 00:00

Se ha originado una controversia por el cambio en el logo de la Espol. La amable tortuga galápago Polito, que nos acompaña por cuatro décadas, va a ser reemplazada por un moderno y ágil emblema. Tengo la obligación de opinar, pues estoy ligado a esta institución desde que Polito apareció en nuestro claustro académico. Y fue amor a primera vista. Mi vida académica se ha desempeñado y aún sigue en el hermoso Campus Las Peñas, por lo cual es muy grande mi apego a este tradicional emblema y símbolo politécnico.

Y aquí surge el problema, emblema o símbolo se los usa intercambiablemente, pero no son lo mismo. Un emblema es un modelo que se usa para representar una idea o a un individuo; cristaliza en forma concreta y visual una abstracción.

Si Polito es nuestro emblema académico, muy difícilmente va a representar el moderno y acelerado proceso de innovación, de intensa investigación, de profundo involucramiento con la sociedad y de avance científico y académico que estamos viviendo en la Espol. Y es por eso la necesidad de tener un nuevo emblema que va a ser nuestra identidad, que lo usaremos diariamente y que refleje cada instante nuestro acelerado cambio y mejoramiento continuo.

Un símbolo, por otra parte, expresa o sustituye una cosa por otra. Así la cruz cristiana, que es el símbolo de la crucifixión, es el emblema de dicho sacrificio y de la religión cristiana. De igual manera, la cruz roja podría ser uno de tres símbolos que representan a la Cruz Roja Internacional; y si está en un fondo blanco es el emblema del espíritu humanitario.

Está claro que pueden y de hecho subsisten conjuntamente un emblema y un símbolo. Por eso, mi sugerencia es que se mantenga a Polito como nuestro símbolo tradicional politécnico, lo cual haría innecesario desmantelar todas sus alegorías de nuestros campus e instalaciones. Pero definitivamente tenemos que adoptar el nuevo emblema, que está plasmado en el logo que hemos empezado a usar.

Si algo nos caracteriza a los politécnicos (aparte de nuestro apego al estudio y habilidad numérica) es nuestra gran capacidad de adaptación al cambio, y es por eso que somos la mejor universidad del país y una de las mejores de Latinoamérica. (O)