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Ecuador/Dom.28/Nov/2021

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Mariana Velasco

Retorno cuestionado

24 de noviembre de 2021 00:27

Sin duda, una de las decisiones más complejas que deben tomar los gobiernos alrededor del mundo, en tiempos de pandemia, es la reapertura de los establecimientos educativos. El nuestro lo hizo a través del decreto ejecutivo del plan nacional, que dispone a los estudiantes retornar de manera presencial, progresiva y voluntaria a las aulas, como consecuencia de la evaluación de las mesas técnicas de salud y educación del Comité de Operaciones de Emergencia Nacional.

Para el pedido, el Ministerio de Educación se basa en el avance de la vacunación contra el coronavirus en nuestro país, donde un total de 10,3 millones de personas han sido inmunizadas, de una población objetivo (mayor de 5 años) de 16 millones, según datos oficiales. Si bien las universidades y otros centros de educación superior están incluidos en la discusión, el dilema esta más concentrado en escuelas y colegios, donde asisten niños y adolescentes.

Es de asumir que el retorno, además de progresivo y seguro, fue consensuado con la comunidad educativa, en particular con los padres de familia que mantienen dudas, totalmente válidas, acerca de la conveniencia o no de enviar a sus hijos a escuelas donde no existían, al menos antes de la irrupción de la pandemia, condiciones sanitarias adecuadas. Sin embargo, la tensión entre la educación virtual –que evita poner en riesgo a los niños– y la presencial –que mejora su aprendizaje y su bienestar– continuará mientras la pandemia se controla.

La mayoría de instituciones educativas del país no tienen los recursos para adecuarse al distanciamiento social y a los protocolos sanitarios, mientras el debate entre la presencialidad y la virtualidad sigue vigente. Quienes apoyan la primera arguyen que la ausencia prolongada de los estudiantes de las instalaciones educativas les impacta tanto académica como sicológicamente. Es decir, afecta negativamente el proceso de aprendizaje. Nadie puede desconocer que la educación virtual no sustituye la experiencia escolar y es un factor de inequidad.

Toda la comunidad educativa, incluyendo a los padres, debe sentir confianza en el retorno a las clases presenciales. Con la bioseguridad y la salud de los niños como prioridad, aún no es momento para ese regreso masivo. Estas inquietudes e incluso reticencias, especialmente de habitantes de las zonas rurales más distantes, merecen ser atendidas de manera particular por las autoridades comprometidas, como están, en adecuar espacios educativos apropiados para el regreso a las aulas. Construir confianza, como ha ocurrido con otros sectores protagonistas de la reactivación plena, es fundamental para avanzar en la apertura de las escuelas con el claro propósito de evitar más pérdidas de aprendizajes entre los estudiantes.

Cada institución educativa, previo acuerdo con el ministerio del ramo, directivos y docentes, deben definir los términos, de acuerdo con su propia realidad, para el retorno a clases presenciales. En cada una de las 24 provincias, los gobiernos descentralizados, autoridades de salud y educación deben lograr el compromiso para invertir en obras de infraestructura sanitaria y en otros casos, con celeridad en el proceso, adecuar las instalaciones de las sedes que no cuentan con agua potable ni saneamiento básico. La entrega de elementos de protección, la ventilación de las aulas y su capacidad de aforo para asegurar distanciamiento físico son otros aspectos esenciales de este regreso. Sólo así habrá eficiencia, garantía y evidencia de voluntad política.

El debate sobre la reapertura presencial de las escuelas es global. En Estados Unidos se convirtió en un pulso político. En Israel y Francia se presentaron casos de brotes en instituciones educativas tras la apertura, mientras Unicef afirma que el coste del cierre de las escuelas fue devastador para el aprendizaje, la salud y el bienestar de los estudiantes. Las repercusiones para cada niño, su familia, su comunidad y su situación económica se dejarán sentir durante años y muchos niños jamás se pondrán al día.

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