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Ecuador/Mar.7/Dic/2021

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Mónica Mancero Acosta

Repensar las Ciencias Sociales y Humanas

24 de octubre de 2021 00:45

En la década de los noventa Inmanuel Wallerstein dirigió un trabajo colectivo cuyo informe final se denominaría “Pensar las Ciencias Sociales”, allí se hace un examen acerca de la evolución de las Ciencias sociales en los últimos 200 años, y se identifica una profundización de los múltiples temas que abordan las distintas disciplinas, pero a la vez se alerta de un aislamiento que se genera con la especialización. A la par, se advierte cómo la investigación se está realizando cada vez más por fuera de las Universidades con lo cual esta no aporta a la enseñanza. Frente a esto se propone la tarea de reconfigurar las fronteras organizacionales de las disciplinas, así como las propias estructuras de las Facultades universitarias.

En estos días, la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Católica del Ecuador cumple 50 años de su creación y organizó una mesa redonda para abordar un “Balance de las Ciencias Humanas” en el país. Estos espacios son importantes porque propician una autoreflexión acerca de las dinámicas de las disciplinas en nuestro entorno, y como es natural, no hay unanimidad de criterios, pero lo provechoso son plantear las preguntas apropiadas para establecer los aportes que las Ciencias sociales y humanas generan y podrían potenciar en el país.

En mi perspectiva, y retomando a J.M.Berthelot, es a través de los distintos marcos explicativos y esquemas de inteligibilidad con los que trabajan las Ciencias Sociales y humanas como el estructuralismo, funcionalismo, el marco dialéctico, hermeneútico, entre otros, cómo se vinculan las distintas disciplinas, por esta suerte de hilos conductores. En este momento no hay solo una hiperespecialización sino también una hibridación, es decir una fusión entre fragmentos de disciplinas que investigan problemas específicos.

Hoy más que nunca, frente a la crisis de todos los órdenes que vivimos en el país, es el momento de fortalecer las ciencias y el pensamiento, y ahí las Ciencias sociales y humanas tienen una función que cumplir, no como las salvadoras dogmáticas de una doctrina escolástica que nos va a resolver todos los problemas, sino como una guía dinámica y compleja que tiene que investigar y proponer alternativas viables en los distintos campos disciplinarios e interdisciplinarios.

En este sentido, se requiere saber en qué momento se encuentran las Ciencias sociales y humanas en el país, para ello, mi propuesta en este evento que menciono fue el de diseñar una agenda de investigación que contemple elementos tantos externos como internos a la dinámica de estas disciplinas. Un primer aspecto a estudiar es la dinámica dentro de las universidades, en sus diferentes modelos, e indagar sobre su institucionalización vinculada al Estado y particularmente frente a los distintos momentos que en las últimas dos décadas ha tenido la educación superior en el país. Otro aspecto se relaciona, evidentemente, con la dinámica interna de programas y carreras de pregrado y postgrado en las instituciones de educación superior, enfocado fundamentalmente en la investigación: las líneas, programas y proyectos; las publicaciones, congresos y revistas de difusión. Las vinculaciones con su entorno inmediato, social, productivo y de conocimiento, las redes y la internacionalización. En definitiva, interesa cómo se produce el conocimiento y la cultura científica generada en torno a las Ciencias sociales en el país, qué problemas son los que interesan y a qué publicos se dirigen.

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