Propuestas para la convención de Alianza PAIS

- 23 de abril de 2014 - 00:00

Siendo Alianza PAIS la primera fuerza política electoral del Ecuador, que tiene a su haber 10 elecciones ganadas, incluidas 3 consultas populares, en apenas 7 años; y habiendo triunfado su principal dirigente, Rafael Correa, en forma amplia en 3 elecciones consecutivas, 2 de ellas en primera vuelta, no quedan dudas de que hay amplio apoyo popular al proyecto político Revolución Ciudadana. Por ello hay gran expectativa de millones de hombres y mujeres de toda condición y edades por los resultados y decisiones de interés nacional que deberá asumir la próxima convención.

La ratificación del objetivo supremo del socialismo a la ecuatoriana es el principal, lo que va acorde con el carácter de izquierda revolucionaria que tiene AP; con históricos conceptos de solidaridad, justicia, humanismo; considerar al trabajo como factor fundamental de desarrollo por sobre el capital; el gran objetivo de emancipación de la clase trabajadora para que deje su condición de explotada; el texto constitucional aprobado por el pueblo, donde está claramente definido el carácter soberano del país, el sentido democrático y pluralista en lo étnico y cultural del Estado, la democratización de la propiedad de los medios de producción, el manejo productivo y de equidad de la economía nacional, al margen del interés de los pulpos financieros, el programa social del Buen Vivir o Sumak Kawsay y la planificación descentralizada, los derechos de la naturaleza, la propiedad estatal del petróleo, la definición de los sectores estratégicos y servicios básicos de exclusiva administración del Estado, la integración solidaria y las relaciones internacionales de beneficio mutuo, la paz, la construcción de la Patria Grande bolivariana, etc.

Los ajustes necesarios para desarrollarla como organización democrática con estructuras que permitan alianzas políticas, sociales y productivas, para desarrollar el proceso revolucionario, hacerlo sustentable y sostenible; y fortalecer la voluntad popular de transformación social; que cuente con programas de capacitación, con una base mínima de cuadros y con formas de organización masiva, social y políticamente seria, no clientelar.

La búsqueda de acuerdos con las fuerzas de izquierda y la inmensa mayoría de movimientos sociales, estableciendo frontalmente las diferencias para superarlas en beneficio del pueblo y la nación, para vencer la pobreza, lograr la participación ciudadana, impulsar la revolución agraria y la urbana con los sectores empresariales honestos, que generen empleo, respeten la naturaleza y las leyes laborales, sin las viejas prácticas de presiones y chantajes; con la ciudadanía en general y sus organizaciones, a las que debe apoyar, sin competir con ellas.

Todo supone que AP debe impregnarse de democracia, que muy pronto debe convertirse en partido, para que los grupos que la constituyen se disuelvan y los millones de adherentes y simpatizantes que tiene sientan una mayor pertenencia, con directivas plurales, amplias, representativas de las diversas tendencias democráticas, que en lo esencial tienen los mismos objetivos; sin odiosas exclusiones; que coordine acciones con el Gobierno para apoyarse mutuamente en sus gestiones en beneficio de los pobres y los trabajadores, las clases medias y el conjunto de la población, para lo cual debe efectivamente organizar  estructuras de base y apoyar a los frentes sectoriales y territoriales.

El país requiere que AP sea un verdadero partido, el Partido de la Revolución Ciudadana, democrático, amplio, sin trincas ni dueños, de propiedad colectiva, de todos y todas.