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Ecuador/Jue.23/Sep/2021

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Inty Gronneberg

Sinergias como motor de cambio

07 de enero de 2021 00:00

La cultura de las sociedades modernas es una suma de varias contradicciones, mismas que afectan al destino de los pueblos. Por un lado, existen poblaciones que lograron realizar acuerdos mínimos a pesar de sus diferencias y con ello establecer un camino a recorrer. En la otra cara de la moneda, muchos países se mantienen sumidos en la discusión de aquello que los separa y no logran encontrar un horizonte común.

La industrialización, columna vertebral del progreso de los países desarrollados, se realizó una vez que el consenso y la colaboración primó sobre las diferencias. Tres sectores clave, el público, el privado y la academia, trabajaron de forma colaborativa para lograr grandes cambios en sus matrices productivas. Mediante esos acuerdos, la humanidad experimentó ya tres revoluciones industriales y actualmente se encuentra a mitad de la cuarta.

El Ecuador no ha conseguido un crecimiento homogéneo, puesto que no ha logrado aquellos consensos por encima de las contradicciones de su gente. Adicionalmente esta cuarta revolución industrial se desarrolla con mayor complejidad por su grado de cambio tecnológico y porque será mucho más acelerada en la época post pandemia. Considerando todo esto, es necesario entender que la innovación en este momento debe ser colaborativa y debido a esto es fundamental el trabajo estratégico de estos sectores.

Ahora ¿Los políticos están hablando de eso? La gran mayoría no. Históricamente, no comprendemos que uno de los mayores problemas que ha experimentado el Ecuador es la falta de generación de empleos adecuados y el subempleo ha sido alto en el país. Por ende, es necesario complementar estas lógicas colaborativas con nuevas oportunidades como la economía circular. Un ámbito de acción lo tiene el sector exportador, que  necesita enfocarse en la reducción del impacto ambiental generado por la importación, comercialización y elaboración de productos, bienes y servicios, ya que mercados como Europa y EE.UU. se inclinan por el uso de productos sostenibles. Debido a esto entendemos que el asunto no se basa únicamente en la relación costo-eficiencia (costo y calidad) de lo que se genera, también es necesario tomar en cuenta el impacto de su huella ambiental.

Considerando que el Ecuador es uno de los países más biodiversos del mundo, se puede incorporar dentro de su marca país estas nuevas visiones, que además nos permiten un progreso inclusivo y sostenible, para ello el país requiere de la colaboración de su gente para empezar a generar políticas de desarrollo sostenidas, entendiendo que nuestro mundo se mueve hacia la economía circular con una necesidad de cambio en la cuarta revolución industrial, esto no será alcanzable si no logramos un acuerdo de estos tres sectores y de la sociedad en general, un acuerdo que evidencie el compromiso de nuestra sociedad en generar un cambio innovador y sostenible.

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