Prioridades

- 14 de septiembre de 2018 - 00:00

¡Se pierde los derechos que no se defiende! Lo olvidamos cuando somos desorganizados, desinformados, individualistas, indiferentes… Lamentarnos debe durar el tiempo de un suspiro. Nuestras lamentaciones son solo un aviso, una alarma de que nos estamos durmiendo, un llamado a despertar antes de que el problema se haya hecho mayor. Los grandes luchadores nos dejan una triple herencia porque así nos quieren regalar su ánimo y su felicidad. ¿A quiénes admiramos? ¿A quiénes deseamos imitar?

La primera prioridad que nos señalan es la organización. Sin organización no se avanza a ninguna parte. La puerta del éxito y de la verdadera felicidad no es la del individualismo. La organización comienza en la familia, primera escuela de una vida exitosa. Se trata de repartirnos las tareas familiares.

La segunda prioridad es la formación. Esta no termina con la escuela; no termina nunca. La educación escolar bien poco nos ayuda a conocer nuestros derechos y nuestros deberes, a comprender cómo funciona la sociedad y nuestra necesaria participación en ella. La TV y otros medios de comunicación son los grandes engaños que nos invaden cada vez más. Buscan domesticarnos y despertar nuestros instintos para hacernos sumisos, ciegos, sordos, inconscientes y pasivos.

La tercera prioridad es actuar. No se trata de caer en el activismo sin rumbo, sino tomar iniciativas en todos los campos. Así creceremos y no nos cansaremos en vano o equivocadamente. Nuestras actuaciones deben ser transformadoras de nosotros mismos, de nuestro entorno, de nuestras relaciones, de situaciones que nos atropellan y de estructuras que nos deshumanizan.

Esa fue la pedagogía de Jesús que comenzó su misión conformando una comunidad. Hoy nos llama personalmente a seguirlo en comunidad. Sabemos también que Jesús se reunía “aparte” con sus 12 amigos para profundizar lo que decía y hacía. Luego mandaba a sus discípulos a misionar delante de él. Eran una comunidad itinerante al servicio del Reino. Que todo esto nos motive para vivir organizada, consciente y solidariamente. (O)