Políticas de Estado para administrar la energía y los combustibles

26 de julio de 2011 - 00:00

Somos productores de petróleo liviano y pesado como materia prima de exportación, nuestra capacidad de industrialización es limitada, debemos  importar los derivados que son más caros, debido a nuestra incipiente industria petroquímica. Qué ironía que en más de 60 años de explotación petrolera hayamos hecho muy poco por
ser autosuficientes en el abastecimiento de los combustibles y energías renovables que consumimos.

Tenía que venir la Revolución Ciudadana para reparar la refinería de Esmeraldas y reinvertir  millones de dólares e iniciar el proyecto de la nueva Refinería del Pacífico, que tardará siete años en su puesta en marcha. La deuda de los mandatarios anteriores es enorme con la historia, la economía y el buen vivir, por su miopía como administradores públicos, donde no ha existido continuidad ni estabilidad política.

Hemos seguido el modelo de Atila, la filosofía del desastre:  “Después de mí, ni la hierba crece”, que  se  complique el que venga. Después hablamos de falta de patriotismo, regionalismo, división de clases sociales. Qué doble moral de ciertos actores sociales que buscan justificar su irresponsable proceder cuando fueron gobierno y hoy son la oposición.

Plan de acción actual:

1) Tenemos que controlar el excesivo uso de energía eléctrica con la tarifa solidaria y subsidiada hasta los 500 kw, porque la generación energética nuestra en su mayoría es térmica e importada y tenemos que consumir petróleo.

2) Control de frontera, debido a que tenemos precios más baratos que nuestros vecinos, lo que fomenta el contrabando de gasolina y gas.

3) La nueva represa Coca Codo Sinclair y la experimentación con energía eólica al variar la matriz energética del país, son soluciones de mediano y largo plazo.

4) Políticas para la chatarrización de vehículos y electrodomésticos, debido al exceso de equipos contaminantes, complementadas con la importación de vehículos híbridos y electrodomésticos ahorradores de energía, con aranceles privilegiados.

5) Migrar al consumo de gasolina de 82 a 98 octanos o etanol para vehículos.

6) ¿Hasta cuándo nuestros investigadores de las universidades no masifican el uso de la generación de energía solar y eólica?

7) Fomentar el uso de las bicicletas, como mecanismo de ahorro de combustibles, circulación excesiva de vehículos y mejoramiento de la salud a través del ejercicio físico