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Ecuador/Dom.1/Ago/2021

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Natalia Encalada

Polarización en Perú y panorama regional

22 de junio de 2021 00:07

La totalidad de votos procesados muestran que Pedro Castillo sería el vencedor en la contienda presidencial en Perú, superando únicamente por 44.240 votos a Keiko Fujimori. Pero esta elección está lejos de haberse definido, considerando la denuncia de fraude que ha presentado ésta última, solicitando la revisión de cientos de miles de votos. Ambos candidatos inicialmente pidieron a sus simpatizantes que salgan a las calles a defender sus votos, para luego llamarlos a la calma. La polarización es evidente en un país donde su frágil democracia depende de la gestión de esta controversia por parte de las autoridades electorales.

Al contexto de inestabilidad política de los últimos años, y escándalos por mandatarios involucrados en casos de corrupción, se suma un ausentismo de alrededor del 30% para esta elección, el mayor en las últimas dos décadas. Todo apunta a una alta desconfianza de los ciudadanos en el Estado y la democracia, así como el descontento generalizado por la inequidad económica y social. Por lo tanto, quien acceda al mando presidencial tendrá no solo que gestionar de manera eficiente y urgente las necesidades sanitarias y económicas, sino también recuperar la confianza en las instituciones.

Si Castillo finalmente es vencedor, la izquierda se juega una carta clave no solo en Perú, sino en la región. Esto considerando que antes de la pandemia el país registró crecimiento económico y de inversión extranjera, en un marco de ampliación del sector exportador de bienes y servicios. Si estos recursos son manejados estratégicamente se podría potenciar una recuperación postpandemia. No obstante, su discurso, que ha incluido temas como la nacionalización de sectores productivos, genera preocupaciones. Así, su principal reto será el demostrar que sus políticas no generarán una situación similar a la de Venezuela. Si en los primeros meses la ciudadanía no siente mejoras en los temas de mayor interés, es muy probable un nuevo estallido social. Lo que sumaría un fracaso más a la izquierda latinoamericana.

En una región altamente golpeada por la pandemia y la inequidad, todos los ojos se centrarán en los resultados de los nuevos gobiernos más allá de su tendencia política. Esto aplica también para países como Chile, en el cual, a pesar de que existe un contexto potencialmente favorable a la izquierda, su éxito electoral y su permanencia en el poder dependerá de propuestas y resultados concretos que satisfagan las necesidades imperantes de la población.

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