El PhD de la discordia

- 24 de abril de 2019 - 00:00

Elizabeth Cabezas, presidenta de la Asamblea Nacional, ha presentado el “Proyecto de Ley Orgánica Reformatoria de la Ley Orgánica de Educación (LOES). El documento ordena sustituir el artículo 49 de la LOES, que consiste en la eliminación del título de PhD para rector, y la modificación del artículo 150 de la mencionada ley, como requisito para ser profesor titular principal.

Varias entidades académicas han expresado preocupación por esta propuesta, que no ha sido previamente consensuada. Además, en el texto se encuentran algunos equívocos, como el siguiente: “los pocos profesionales que cuentan con títulos de PhD, son extranjeros o ecuatorianos que obtuvieron ese grado en universidades en el exterior, por lo general, con altas posibilidades económicas”.

La Escuela Politécnica Nacional refuta este aserto. Y toma como ejemplo su sistema universitario, donde la mayoría de sus profesionales PhD son ecuatorianos que obtuvieron ese grado en universidades del exterior, con programas de becas, financiados en gran parte con recursos del Estado, por méritos académicos y no por altas posibilidades económicas.

José Ortega y Gasset en su libro La misión de la Universidad, reconoció la importancia de la Universidad como un espacio apropiado para pensar, cuestionar y debatir, y como escenario privilegiado de la ciencia y la cultura. Una de las estrategias principales es la investigación, unida a la docencia y la necesaria vinculación con la colectividad. Sí, porque la Universidad es élite y no masa; ciencia y no fábrica de profesionales; alma mater y no consigna.

El proyecto de marras no tiene piso epistemológico, porque está plagado de un mal entendido “democratismo”, que da pie al llamado “populismo democrático” que podría endiosar la mediocridad. El título de PhD de la discordia apenas es la punta del ovillo de un modelo de Universidad que está superado por la realidad.

La Universidad requiere cambios trascendentales, y no pasan, necesariamente, por el debate de si el rector y los profesores principales deben ser PhD. La Universidad requiere una gestión del conocimiento eficaz, pertinente, riguroso y lúcido, alejado de intereses ajenos a su impronta. (O)