Pensar estratégicamente

- 17 de julio de 2019 - 00:00

Cada época trae nuevos desafíos para la humanidad y sus organizaciones, por consiguiente, se crean diferentes situaciones de complejidad en las decisiones. Seguramente en la teoría de la ciencia política y de la administración se sitúa mejor este fenómeno de la toma de decisiones.

Tenemos en la actualidad situaciones que presentan elevados riesgos para la sobrevivencia de los grupos humanos o de la especie en general. Algunas señales están ya colocadas como graves, como la situación ambiental y las crecientes desigualdades entre los seres humanos, situaciones que se encuentran interrelacionadas. Cómo decidir en cualquier ámbito de decisión para preservar la vida. ¿Esta es la cuestión?

Encontramos riesgos en todas las actividades humanas, porque somos seres finitos y tenemos limitaciones en nuestros recursos y en nuestro conocimiento. Estamos sujetos a errores y tenemos fragilidad para enfrentar problemas trascendentales.

En el plano de la teoría de la administración existe el pensamiento estratégico, que tiene la responsabilidad de considerar los riesgos, buscando su evaluación de los mismos y tomando providencias para prevenirlos y prepararse para los impactos que atenten contra las organizaciones.

Las situaciones de riesgo exigen una flexibilidad en el pensamiento que solo la estrategia nos entrega. Es necesario estar atento a las señales del ambiente en donde se toman decisiones.

La estrategia nos permite considerar los riesgos de forma anticipada al establecer varias posibilidades en la toma de decisiones. La necesidad de pensar en lo impensable se vuelve clave en la estrategia. Por lo tanto, la estrategia no es un modelo ni una receta.

En nuestro país se hace pertinente crear una escuela de pensamiento estratégico que ayude en la construcción de soluciones clave para el Gobierno y para el Estado. Hay una tradición que viene desde el campo militar, pero no es suficiente porque se requiere de un pensamiento amplio, más flexible, con buena información y no lineal.

Es un desafío más, para que la academia ecuatoriana piense en el futuro de la sociedad, para alejarnos de prácticas ortodoxas y también de las modas académicas, que aparecen y desaparecen llevándose exceptivas y dinero. (O)