Pancreatitis

13 de septiembre de 2011 - 00:00

¡Qué sabrosa, exquisita y apetitosa es la comida ecuatoriana y, por supuesto, siempre acompañada de un vasito de licor! 

Pero recordemos que el exceso de los mismos puede no ser saludable y traernos malas consecuencias. Seamos precavidos y recordemos que la  pancreatitis es la más terrible de todas las calamidades que le pueden ocurrir al ser humano. Lo repentino de su inicio, la agonía interminable que la acompaña, así como también su alto índice de mortalidad.

¿Qué es la pancreatitis?

Es un proceso inflamatorio agudo del páncreas reversible, que puede comprometer por contigüidad o vecindad estructuras vecinas, e incluso desencadenar disfunción de órganos y sistemas
distantes.

Puede ocurrir a cualquier edad, pero su mayor frecuencia es entre los 30 y 70 años en general. Cuando su causa es por la presencia de cálculos, la edad de presentación fluctúa entre 40-60 años y su mayor frecuencia es  en el sexo femenino; cuando su causa es el alcohol, la edad de presentación varía entre 30-40 años y su mayor frecuencia es en el sexo masculino.

Se conocen los siguientes tipos específicos:

a) Pancreatitis aguda: Es una hinchazón e inflamación súbita del páncreas.

b) Pancreatitis crónica: Es la inflamación del páncreas que no sana ni mejora, empeora con el tiempo y lleva a que se presente daño permanente.

c) Absceso pancreático: Es una cavidad con pus dentro del páncreas.

d) Seudoquiste pancreático: Es un saco lleno de líquido en el abdomen, que también puede contener tejido del páncreas, enzimas pancreáticas y sangre.

¿Cuál es el principal y frecuente síntoma que presenta el paciente?

¡Dolor! Dolor abdominal, este es típicamente intenso, localizado a nivel de todo el segmento superior abarcando ambos hipocondrios y epigastrio, o también  difuso,  irradiándose al dorso y hasta en el 50% de los casos se agudiza con la posición supina y suele acompañarse de náuseas y vómitos. Puede presentarse también con  fiebre que irá en aumento con el pasar de los días, incremento de la frecuencia cardíaca y malestar general.

Los exámenes que se pueden llevar a cabo abarcan: radiografías de abdomen, resonancia magnética, exámenes de sangre y orina.

Aunque  la mayoría de los casos desaparece en unas semanas, algunos se convierten en una enfermedad  potencialmente  mortal. Evitar el tabaco, las bebidas alcohólicas y los alimentos grasosos después de que el ataque haya mejorado es lo indicado.

Prevenir es lo mejor. Evite el exceso de  alimentos muy condimentados y grasosos y, por supuesto, el exceso de alcohol.

¡Hay que cuidar la salud!