El odio y la paz

- 15 de octubre de 2019 - 00:00

En estos doce días de dolor un solo hombre con todo su odio destruyó una sociedad entera, todo un país cayó por el odio de Correa: nos enfrentamos unos a otros, devastación. Los bienes de los ecuatorianos fueron asaltados, robados. ¿Por qué permitimos que nos haya pasado esto? Es una lección dolorosa del poder demoniaco del odio y el veneno ante nuestra pasividad, nuestra indolencia para enfrentarlo en derecho y en el imaginario.

Correa manipuló y organizó la infiltración de delincuentes en las marchas indígenas. Aprovechó de esta situación política para traernos su odio y violencia. La palabra de Correa: odio. Su mirada: odio. Donde pisa y duerme: odio. Correa es el verbo “odiar”. Su mente, cerebro, sus conexiones neuronales: odio, venganza. Posee una serpiente polvorosa en el corazón.

De este enfrentamiento tenemos que levantarnos. Ponernos de pie. Correa desbordó toda su capacidad de destrucción. Gastó todos sus recursos en la ofensiva final de aniquilarnos. Es una montaña de odio. Un océano de miseria y ruindad.

Ahora está la paz. Ya finalizó el paro y todo el país está trabajando. “Salve Oh Patria mil veces oh patria”. Nos levantaremos. Que así sea en nombre del amor a la patria y a nuestros valores como ecuatorianos y gente de bien.

Al gobierno y en general a todos nos toca restaurar. Restaurar la confianza mutua uno en el otro y todos a todos. El gobierno debe generar confianza. El nuevo decreto que reemplaza al decreto 883 tiene que apaciguarnos, tranquilizarnos y llamar al trabajo y a la prosperidad. Restauración y paz. Todos debemos calmarnos y aportar a la calma. Hay un solo ganador: El Ecuador querido.

Sepultemos al correísmo y pensemos en el futuro. Sin cálculos políticos ni cábalas electorales. Hay que restaurar la paz que perdimos y que ahora ha regresado con fuerza y unión.

Celebremos la paz. La paz es el camino de la paz pero la paz no es gratuita. Ahora hay paz, apreciemos esto que tenemos. Hay que cumplir los acuerdos porque el cumplir tiene un significado importante para todas las partes involucradas en esta confrontación.

El Sr. Vargas y el Sr. Iza de la Conaie son los nuevos líderes indígenas, esto por un lado y por el otro, Otto Sonnenholzner, el vicepresidente, se ha templado en este fuego. Las estrellas se mueven, cae la lluvia y estamos en paz. Bendiciones por la paz. (O)

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