¿Hacia un nuevo modelo de ciudad?

- 07 de agosto de 2019 - 00:00

Deleuze, en la ciudad de Pericles, decía que “las relaciones humanas comienzan con una métrica, una organización del espacio que sostiene la ciudad. Un arte de instaurar justas distancias entre los hombres, no jerárquicas sino geométricas”.

Es necesario formular nuevas “lecturas” de la ciudad, para identificar las relaciones de los sujetos que entran en juego y los espacios efectivos y afectivos que permitan crecer y estimular la vida de los conciudadanos.

Estas relaciones generalmente han sido jerarquizadas por modelos de comportamientos y conceptos de lo que debe ser una ciudad, sobre la base de intereses de poder, es decir, jerárquicos, antes que nacidos de los consensos y acuerdos.

Debemos estar convencidos de que la ciudad es un espacio real para educación de sus ciudadanos y ciudadanas. “La educación unida a la ciudad supera los espacios formales e institucionales y rescata la capacidad del ser humano para el asombro y para múltiples lecturas de sus espacios''.

Manuel Castells ha realizado algunos estudios sobre la ciudad en la era de la información. Según Castells, los espacios de interacción humana se han ampliado gracias a las nuevas tecnologías de la información, que no agotan ni subsanan, desde luego, las evidentes fragmentaciones de la sociedad moderna, donde emergen el desorden y las violencias de todo tipo, especialmente en territorios juveniles.

¿Existe un modelo de ciudad? El modelo de ciudad que oficializa una socialidad urbana fundada en una alteridad amenazante no puede realizar la democracia, ni darle juego a la necesaria pluralidad que la sustenta. Cuando la fuerza física es el valor de cambio, no cabe otra alternativa que pensar en un proyecto educativo de la ciudad para sus ciudadanos y de los ciudadanos para su ciudad.

La ciudad en la que vivimos puede ser un modelo de ciudad. Su mayor fortaleza es la conciencia ciudadana, la capacidad de valerse por sí mismo y de buscar alternativas para manejarse como un centro de cultura nacional e internacional. Sus debilidades son los problemas cotidianos -la contaminación, la inseguridad y la pobreza-, pero es deber de todos trabajar porque estas debilidades se conviertan en fortalezas. (O)

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto: